Alguna vez tuve un grupo de amigos con el que compartía muchas cosas, prácticamente todo durante todo el día, todos los días. Estaba bueno porque estabamos siempre juntos.
Hoy por hoy (y hace unos años ya) estoy yo solo, no comparto cosas así con nadie. Será por eso que ancío tanto en conocer a alguien con quien "pegar muy buena onda" y volverme así de inseparable para no tener que luchar para compartir cosas con alguien, siendo que tengo tendencia a aislarme y complicaciones para relacionarme con la gente en general.
Sé que preocuparme mucho por el asunto no es forma de resolverlo, pero pongo mi empeño en intentar distintas cosas y tratar de "encajar" entre los demás. Ahora se me metió en la cabeza que quiero aprender de futbol. Así es, nunca me interesó, nunca lo ví necesario, nunca despertó una pasión en mí (salvo en los mundiales). Pero soy duro para aprender cosas nuevas y no me las arreglo nada bien solito, así que acá ando, tratando de entender como funcionan los torneos de futbol nacionales, los partidos importantes, las fechas, los jugadores, los puntos. ¡Es un caos para mí entenderlo solito! Me resulta más facil la matemática y la programación. Porque encima no tengo a nadie de confianza que me puede orientar.
Ojalá pueda conseguir algún fanático (que esté dotado de mucha paciencia) para enseñarme las bases de esta pasión argentina que está siempre en boca de todos y es un tema de conversación elemental, sobretodo en el diálogo de los grupos masculinos. Tampoco voy a convertirme en "el futbolero", pero me gustaría estar al tanto y poder tener una opinión.
Convengamos que me está pasando no solo con el futbol, sino tambien con la música y la política. Quiero dejar de ser una persona muy particular en sus gustos e intereses, y abrirme al interés popular... Todo con el fin de tener un canal de incersión en las conversaciones diarias. Lo sé, estoy desesperado.
jueves 24 de marzo de 2011
Ser homosexual no es una opción. Siempre creo que es importante recordarlo, porque cuando he contado sobre mi sexualidad me han dicho "si es lo que vos querés, me parece bien". Y siempre aclaro que no es así, yo no elegí serlo pero sí elijo reconocerlo y ser feliz con eso.
Este es un video muy instructivo y claro.
martes 22 de marzo de 2011
Me siento raro respecto a este blog. Ahora no siento tantos deseos por continuar con él. Me replanteo lo que obtengo al escribir en él y la dedicación que quiero poner en esto.
¿Con qué fines inicié este blog?
Había leído otros blogs personales de chicos gays y me pareció algo genial. Una buena forma de expresión y tambien de comunicar algo a un grupo de gente interesada al respecto, que tienen la opción de hacerte una devolución de lo que uno expone.
Hubo épocas donde recibí comentarios de gente que se sentía identificada por mis posts (o "entradas") y me pareció algo postivo para quienes están del otro lado, más allá del beneficio que siento al desahogarme escribiendo. Últimamente no ha sido tan así, quizás sea por los tópicos que trato a diferencia de épocas anteriores, quizas solo es algo que ocurre inevitablemente sólo porque sí. Me he mudado y ahora que me instalé en casa, con posibilidad de conectarme frecuentemente, he escrito relativamente seguido aunque ya no veo mucha respuesta de los "supuestos" lectores.
Esto no es una cuestión de marketing, yo tampoco anduve publicitando mi blog en otros lugares como para que se convierta en el más leído; pero es un gran aliento recibir mensajes de quienes siguen el blog de uno.
Y ese feedback con los lectores es gustoso. De hecho, uno los objetivos al escribir mi blog era dar a conocer un poco de mi vida y mis pensamientos, recibir opiniones y de a poco ir formando amistades con quienes compartir algo, aunque sea a traves de e-mails o chat. He conseguido un poco de eso, pero todavía quiero un poco más y ya no veo este un medio que me lo haga tan facil como esperaba en un principio.
Siento que en este afán de querer conocer gente (hacer que usuarios de internet me conozcan y se animen a comunicarse conmigo) y hacer "ciber-amigos" convertí este blog en una carta de presentación y un cuento de lo que va ocurriendo en mi vida, pero sin enfocarme mucho que tambien quiero escribir para mí. Al contar cosas que me suceden, soy muy entusiasta de dar lujo de detalles y exponer todo tal cuál fue, y puedo suponer que no siempre es facil captar la idea general para algunos lectores que quizás no me han seguido con frecuencia o simplemente quienes se pierden en mi (quizás entorpecida) narración. Pero siento que ahora necesito escribirlo para mí, de manera personal y reflexiva, sin pensar en querer explicar todo para que lo entienda alguien más.
Como si fuera poco, no me alienta el hecho de que los pocos blogs que me gustan seguir no continuan con la frecuencia con la que me gustaría tener novedades de ellos, puesto que son inspiración y aliento para animarme a seguir con esto, que si bien lo que hago por gusto personal implica cierta dedicación con la que quiero sentir satisfacción.
¿Y si pruebo con un diario íntimo?
A mi amigo Esteban le recomendó su psicólogo empezar a escribir en un cuaderno lo que iba ocurriendo en su vida y las reflexiones que iba haciendo, para aclarar sus pensamientos y todo ese rollo emocional por el que atravesó hace menos de un mes.
Siempre me gustó eso de escribir en un diario. Lo hice varias veces de chico. No siempre tuve constancia (algo así como con el blog), pero lo hice. Y releer lo escrito lo considero muy provechoso, para reflexionar, analizar, sacar conclusiones y visualizar el progreso que uno tiene en su vida, a nivel personal. Saber que ahora Esteban escribe de esa forma tan personal, me remueve las ganas de querer hacerlo.
Muchas veces ocupo mi mente sin querer hacerlo con pensamientos o "sueños despierto" que me quitan tiempo de descanso cuando me dispongo a dormir en la noche. Quizas es parte de toda la actividad emocional que necesito expresar. (A veces pienso que me gustaría escribir historias sobre todo lo que imagino, pero si doy un mínimo intento de llevarlo a cabo es como que me quedo en blanco y siento que no podría transmitirlo de la misma forma en que lo sentí al tenerlo en mi mente).
Hasta hace no mucho tuve un diario intimo virtual, usando un blog privado para escribir lo que ocurria en ciertas circunstancias, ciertos días especiales. No tuve mucha continuidad para escribir, pero redacté varias cosas en determinadas ocasiones. De todas formas, ahora siento que me gustaría intentarlo en papel, como si fuera diferente de transmitir, como si cambiara la fluidez de las palabras y el sabor que se tiene al leer esos textos personales; es raro pensarlo así, porque yo siempre prefiero conservar mis cosas personales en computadora por sobre elementos físicos, porque es mas facil de "esconder", de mantenerlo privado y de ser transportado.
No sé que hacer. Tampoco creo que tome una impulsiva decisión que defina el cierre o la continuidad de este blog. Pero siento que es un momento para ponerme a pensar en la forma en que voy a dedicarme a expresar todo lo que me pasa y que necesito que desemboque en palabras.
Como siempre, acepto sugerencias y opiniones.
miércoles 16 de marzo de 2011
Hoy tuvimos una charla con Agustín. Yo lo ví medio decaído y le pregunté qué le pasaba y me dijo que nada. No me gusta ser incistente en esas cosas, sobretodo cuando sé que la otra persona "se hace rogar" (osea, que quiere que siga preguntando para otorgarse importancia o interés). Entonces, despues de un momento vuelve al tema y solito empieza a hablar.
- ¿Qué me decías? ¿Que qué me pasaba? - Me dijo, volviendo al tema.
- Ah, recien, si. Porque te veo medio caiducho.
- Nada, pasa que a veces siento que estamos muy distanciados. De a momentos perdemos el hilo y no hablamos ni una palabra. No sé por qué.
- Te entiendo, yo tambien siento lo mismo.
- Y es raro, porque a veces está todo bien entre nosotros y a veces pareciera que algunas cosas fallan.
- Si, y no sé por qué es. Eso me preocupa.
- Es como que a veces yo estoy re pila y te veo y estás re callado, con tus preocupaciones. O sino al reves, vos venís re bien hacia mí y yo estoy en otra.
- Pero siendo ese el caso, que puede ser, no es problema de la relación, es que nos encontramos en distintas circunstancias entonces. No habría de qué preocuparse.
Medianamente cerré con el tema diciendo eso, despreocupándolo de la inquietud que compartíamos. Si bien puede que haya algo de razón en eso que yo le decía, fue más que nada un comentario para dejarlo tranquilo. Sin embargo, yo realmente creo que la cosa no viene por ahí. Me cuesta sentirme "en conexión" con Agustín. Pareciera que siempre estamos en distintas sintonías. Pocas veces nos ponemos bajo la misma frecuencia y está todo bien; solamente recuerdo que eso ha sucedido cuando estamos solos.
Un poco me hago cargo de eso, porque personalmente no termino de acomodar en mi cabeza la situación de que tengo novio y es algo que no está mal que quede a la vista de los demás. Es decir, implica un esfuerzo para mí, porque creo que la cosa viene por ahí. Algo muy parecido al "qué dirán" pero no tan así.
Creo que ya lo mencioné, pero tiene que ver con el trato que tenemos en distintas situaciones con distintas personas. En algunos momentos tenemos que ser mas discretos que en otros y debemos aparentar ser amigos únicamente - por ejemplo frente a mi madre o frente a Daiana (ahora que ella sabe que soy gay no habría problema, pero personalmente no me deja tranquilo que lo sepa, y es claro que tiene que ver con lo que ella significa para mí). Entonces, tener que cambiar nuestro trato me confunde y directamente pongo distancia con él, de manera permanente; pero eso no nos ayuda, y sé que lo debo cambiar. Y es que en esta situación, no conseguimos tener un momento para nosotros, estar tranquilos, juntos, compartiendo las caricias, los besos y el cariño que se comparte en la pareja para alimentar nuestra comodidad y placer en la relación.
Por ejemplo, cuando él viene a casa a verme yo no estoy tranquilo, porque sé que mi mamá y mi abuela están constantemente entrando y saliendo de casa, y tengo que remarla. Por ahí veo que de a momentos tiene ganas de abrazarme y quedarse a mi lado, pero yo no permanezco tranquilo y la situación se vuelve tensa.
Entonces, me gustaría poder estar en mi pieza con él tranquilo, por ejemplo, mirar pelis, conversar, besarnos y que todo fluya, pero no es tan facil. Esto me lleva a pensar que si de verdad ahí está el problema y esa es la solución, entonces debería asumir frente a todos que estoy de novio y necesito compartir una relación. Eso implicaría decirle a mi mamá y a mi abuela que Agustín es mi novio y quiero mi espacio para estar con él (pobre mi abuela que ni siquiera se ha enterado que soy gay). Entonces, alcanzar esta supuesta "solución" es una piedra más en el camino.
Aunque tengo ganas de seguir mi relación con él, a veces tengo otras cosas en la cabeza, o estoy compartiendo otras cosas con amigos (sea Daiana o quien fuere) y sé que en ese momento no le doy la importancia que por ahí el espera, por ejemplo, si no le contesto un mensaje cariñoso que me escribe (y que yo creo innecesario de contestar; lo cual puede resultar cruel para él). O en ese momento en que estoy "en otra" ni me molesto en pensar qué hace, o no me dan ganas de juntarme con él si me lo pidiera. Creo que esto se debe a que todavía me cuesta creer que estoy compartiendo algo con alguien, que esa persona se entregó a mí y necesita de mí, mientras que yo sigo conservando mi integridad, mi independencia y no puedo dejar ciertas cosas que hago cuando no estoy con él (o por ejemplo, cuando él aparece en mi casa y yo estoy estudiando, o me dice de salir a pasear).
No sabía todo lo que iba a acarrear para mí entrar en una relación. Pero no me arrepiento, porque de no pasar por esto no iba a saber las tuercas que iba a tener que ajustar. Quiero mejorar todo esto para poder vivir a pleno todos los momentos de mi vida por los que me toque atravezar.
- ¿Qué me decías? ¿Que qué me pasaba? - Me dijo, volviendo al tema.
- Ah, recien, si. Porque te veo medio caiducho.
- Nada, pasa que a veces siento que estamos muy distanciados. De a momentos perdemos el hilo y no hablamos ni una palabra. No sé por qué.
- Te entiendo, yo tambien siento lo mismo.
- Y es raro, porque a veces está todo bien entre nosotros y a veces pareciera que algunas cosas fallan.
- Si, y no sé por qué es. Eso me preocupa.
- Es como que a veces yo estoy re pila y te veo y estás re callado, con tus preocupaciones. O sino al reves, vos venís re bien hacia mí y yo estoy en otra.
- Pero siendo ese el caso, que puede ser, no es problema de la relación, es que nos encontramos en distintas circunstancias entonces. No habría de qué preocuparse.
Medianamente cerré con el tema diciendo eso, despreocupándolo de la inquietud que compartíamos. Si bien puede que haya algo de razón en eso que yo le decía, fue más que nada un comentario para dejarlo tranquilo. Sin embargo, yo realmente creo que la cosa no viene por ahí. Me cuesta sentirme "en conexión" con Agustín. Pareciera que siempre estamos en distintas sintonías. Pocas veces nos ponemos bajo la misma frecuencia y está todo bien; solamente recuerdo que eso ha sucedido cuando estamos solos.
Un poco me hago cargo de eso, porque personalmente no termino de acomodar en mi cabeza la situación de que tengo novio y es algo que no está mal que quede a la vista de los demás. Es decir, implica un esfuerzo para mí, porque creo que la cosa viene por ahí. Algo muy parecido al "qué dirán" pero no tan así.
Creo que ya lo mencioné, pero tiene que ver con el trato que tenemos en distintas situaciones con distintas personas. En algunos momentos tenemos que ser mas discretos que en otros y debemos aparentar ser amigos únicamente - por ejemplo frente a mi madre o frente a Daiana (ahora que ella sabe que soy gay no habría problema, pero personalmente no me deja tranquilo que lo sepa, y es claro que tiene que ver con lo que ella significa para mí). Entonces, tener que cambiar nuestro trato me confunde y directamente pongo distancia con él, de manera permanente; pero eso no nos ayuda, y sé que lo debo cambiar. Y es que en esta situación, no conseguimos tener un momento para nosotros, estar tranquilos, juntos, compartiendo las caricias, los besos y el cariño que se comparte en la pareja para alimentar nuestra comodidad y placer en la relación.
Por ejemplo, cuando él viene a casa a verme yo no estoy tranquilo, porque sé que mi mamá y mi abuela están constantemente entrando y saliendo de casa, y tengo que remarla. Por ahí veo que de a momentos tiene ganas de abrazarme y quedarse a mi lado, pero yo no permanezco tranquilo y la situación se vuelve tensa.
Entonces, me gustaría poder estar en mi pieza con él tranquilo, por ejemplo, mirar pelis, conversar, besarnos y que todo fluya, pero no es tan facil. Esto me lleva a pensar que si de verdad ahí está el problema y esa es la solución, entonces debería asumir frente a todos que estoy de novio y necesito compartir una relación. Eso implicaría decirle a mi mamá y a mi abuela que Agustín es mi novio y quiero mi espacio para estar con él (pobre mi abuela que ni siquiera se ha enterado que soy gay). Entonces, alcanzar esta supuesta "solución" es una piedra más en el camino.
Aunque tengo ganas de seguir mi relación con él, a veces tengo otras cosas en la cabeza, o estoy compartiendo otras cosas con amigos (sea Daiana o quien fuere) y sé que en ese momento no le doy la importancia que por ahí el espera, por ejemplo, si no le contesto un mensaje cariñoso que me escribe (y que yo creo innecesario de contestar; lo cual puede resultar cruel para él). O en ese momento en que estoy "en otra" ni me molesto en pensar qué hace, o no me dan ganas de juntarme con él si me lo pidiera. Creo que esto se debe a que todavía me cuesta creer que estoy compartiendo algo con alguien, que esa persona se entregó a mí y necesita de mí, mientras que yo sigo conservando mi integridad, mi independencia y no puedo dejar ciertas cosas que hago cuando no estoy con él (o por ejemplo, cuando él aparece en mi casa y yo estoy estudiando, o me dice de salir a pasear).
No sabía todo lo que iba a acarrear para mí entrar en una relación. Pero no me arrepiento, porque de no pasar por esto no iba a saber las tuercas que iba a tener que ajustar. Quiero mejorar todo esto para poder vivir a pleno todos los momentos de mi vida por los que me toque atravezar.
martes 15 de marzo de 2011
Ese mismo viernes finalmente salimos con Daiana. Habiamos invitado a un amigo más que no pudo estar presente. Eramos ella y yo. Horas previas ella había leído mi confesión, pero hicimos caso omiso al tema. Fuimos naturales, fuimos nosotros mismos.
Una vez más pude disfrutar de estar con ella, de reirnos de nuestras cosas, hablar nuestros temas, cerrarnos en nuestra burbuja, nuestro entendimiento del que todo el mundo es ajeno, algo que nos encanta compartir y tan bien nos hace (reconocimos explícitamente en cierto momento).
Recuerdo que ese día Agustín me había pedido juntarnos porque quería verme y yo le dije que no justificandome con que al día siguiente me tocaba trabajar (lo cual es pura verdad). Pero cuando Daiana apareció y me pidió salir fue diferente. Con ella no me cuesta decir que sí, al contrario, me divierto mucho con ella (si no me toca ponerme celoso por algún chonguito que tenga cerca), encima pasando un momento a solas, mejor aprovechamos el momento para divertirnos.
Me llegaron varios mensajes de Agustín mientras yo estaba con Daiana. Me llegaba uno, lo leía y seguía conversando con Daiana, no quería interrumpir el momento respondiendo el mensaje de mi novio que aclamaba por mí. Luego se enteró que salí; al día siguiente lo ví y se enojó pero de una manera muy caprichosa, lo cual me molestó. Al verlo hice como que no pasaba nada pero mantuve la distancia que él impuso, hasta que cedió. No me hizo reproches de ningún tipo, simplemente quedó todo bien, pero Esteban me dijo que le molestaba que yo habia salido y sin invitarlo siquiera (pero yo descansaba mi conciencia bajo el pensamiento de que a mi me habian invitado y no podía salir a invitar a quien quiera).
Pero así fue. Y sentí culpa al día siguiente por actuar así: obviar el mensaje de Agustín y seguir conversando con Daiana. Me hace sentir como que la elijo a ella antes que a él. Y tengo varias razones para que sea así. Como fuera, ella es mi amiga y está por encima de muchos, y con ese razonamiento no tengo por qué sentir culpa. Ahora, si tuviera que preguntarme si todavía prefiero algo con ella... prefiero pasar a otro tema.
Una vez más pude disfrutar de estar con ella, de reirnos de nuestras cosas, hablar nuestros temas, cerrarnos en nuestra burbuja, nuestro entendimiento del que todo el mundo es ajeno, algo que nos encanta compartir y tan bien nos hace (reconocimos explícitamente en cierto momento).
Recuerdo que ese día Agustín me había pedido juntarnos porque quería verme y yo le dije que no justificandome con que al día siguiente me tocaba trabajar (lo cual es pura verdad). Pero cuando Daiana apareció y me pidió salir fue diferente. Con ella no me cuesta decir que sí, al contrario, me divierto mucho con ella (si no me toca ponerme celoso por algún chonguito que tenga cerca), encima pasando un momento a solas, mejor aprovechamos el momento para divertirnos.
Me llegaron varios mensajes de Agustín mientras yo estaba con Daiana. Me llegaba uno, lo leía y seguía conversando con Daiana, no quería interrumpir el momento respondiendo el mensaje de mi novio que aclamaba por mí. Luego se enteró que salí; al día siguiente lo ví y se enojó pero de una manera muy caprichosa, lo cual me molestó. Al verlo hice como que no pasaba nada pero mantuve la distancia que él impuso, hasta que cedió. No me hizo reproches de ningún tipo, simplemente quedó todo bien, pero Esteban me dijo que le molestaba que yo habia salido y sin invitarlo siquiera (pero yo descansaba mi conciencia bajo el pensamiento de que a mi me habian invitado y no podía salir a invitar a quien quiera).
Pero así fue. Y sentí culpa al día siguiente por actuar así: obviar el mensaje de Agustín y seguir conversando con Daiana. Me hace sentir como que la elijo a ella antes que a él. Y tengo varias razones para que sea así. Como fuera, ella es mi amiga y está por encima de muchos, y con ese razonamiento no tengo por qué sentir culpa. Ahora, si tuviera que preguntarme si todavía prefiero algo con ella... prefiero pasar a otro tema.
Me resultó chocante. Escribí mi "gran" confesión sobre mi sexualidad en Facebook para tener que evitar el momento de tener cara a cara a cada uno de mis amigos a los que deseaba que lo supiera, y me viene a pasar esto.
El viernes, cuando lo escribí en la red social, Daiana se encontraba en una sala de maternidad esperando a nuestra amiga que iba a dar a luz. Ella se encargó de avisarme, mensaje que me llegó mientras escribía el post donde contaba mi estado tras haber hecho la publicación en Facebook. Entonces, ella no sabía nada, porque desde aquel lugar no tenía acceso a internet, ni era el momento oportuno para conectarse. Por lo cual me sentía incómodo: yo había hecho pública mi verdad y ella todavía no lo sabía.
Horas despues de haber visto a nuestra amiga dar a luz a su hermoso varoncito, nos despedimos todos y yo me vine a casa. Sorpresivamente aparece ella con la idea de salir a una feria donde queria ir a ver a su primo tocar en una banda de música. Mientras haciamos tiempo hablamos de todo un poco. En un momento ella ingresa a su Facebook. En ese momento empecé a sentir incomodidad, sabía lo que se venía, aunque me hacía el desentendido. Ella miraba notificaciones, estados de sus amigos y en cierto momento entró a mi perfil. Allí estaba, mi gran confesión. Lo lee
-¿Qué? ¿Y eso? -me dice-.
-Algo que tenía que escribir -le contesto-.
-Ah, no sabia.
Luego nos quedamos en un pequeño silencio y comenzamos a hablar de otra cosa, como si no hubiera pasado nada, como si no tuviera importancia (pero sé que la tiene).
Todavía no hemos tenido oportunidad de abordar el tema, pero en algún momento creo que voy a tener que charlar con ella sobre cómo fue este proceso y tratar de que lo adopte como algo natural, aunque para ella pueda sonar descabellado, que no está tan familiarizada con la realidad de los homosexuales.
Que Agustín es mi novio debe estar sospechando, porque me ve mucho con él. De todas formas es increíble cómo elijo conversar con ella cuando estamos los tres presentes en un grupo de amigos. Es que no hay caso, conexión como la que tengo con ella es incomparable... mientras que con Agustín, bueno, se hace lo que se puede.
El viernes, cuando lo escribí en la red social, Daiana se encontraba en una sala de maternidad esperando a nuestra amiga que iba a dar a luz. Ella se encargó de avisarme, mensaje que me llegó mientras escribía el post donde contaba mi estado tras haber hecho la publicación en Facebook. Entonces, ella no sabía nada, porque desde aquel lugar no tenía acceso a internet, ni era el momento oportuno para conectarse. Por lo cual me sentía incómodo: yo había hecho pública mi verdad y ella todavía no lo sabía.
Horas despues de haber visto a nuestra amiga dar a luz a su hermoso varoncito, nos despedimos todos y yo me vine a casa. Sorpresivamente aparece ella con la idea de salir a una feria donde queria ir a ver a su primo tocar en una banda de música. Mientras haciamos tiempo hablamos de todo un poco. En un momento ella ingresa a su Facebook. En ese momento empecé a sentir incomodidad, sabía lo que se venía, aunque me hacía el desentendido. Ella miraba notificaciones, estados de sus amigos y en cierto momento entró a mi perfil. Allí estaba, mi gran confesión. Lo lee
-¿Qué? ¿Y eso? -me dice-.
-Algo que tenía que escribir -le contesto-.
-Ah, no sabia.
Luego nos quedamos en un pequeño silencio y comenzamos a hablar de otra cosa, como si no hubiera pasado nada, como si no tuviera importancia (pero sé que la tiene).
Todavía no hemos tenido oportunidad de abordar el tema, pero en algún momento creo que voy a tener que charlar con ella sobre cómo fue este proceso y tratar de que lo adopte como algo natural, aunque para ella pueda sonar descabellado, que no está tan familiarizada con la realidad de los homosexuales.
Que Agustín es mi novio debe estar sospechando, porque me ve mucho con él. De todas formas es increíble cómo elijo conversar con ella cuando estamos los tres presentes en un grupo de amigos. Es que no hay caso, conexión como la que tengo con ella es incomparable... mientras que con Agustín, bueno, se hace lo que se puede.
viernes 11 de marzo de 2011
Me siento raro.
Hace menos de 10 min escribi La Declaración en Facebook. Si, que soy gay.
Me siento raro. (Ah, si, ya lo dije).
Eso deseaba hacerlo hace rato, pero muchas cosas me detenían. Pensar en "con qué cara los miro a los demás ahora" o "así rompo con la imágen que tenían de mí". No se, son puras pelotudeces, pero me enroscaba. Por otro lado, quería hacerlo público para que todos mis contactos tuvieran acceso a ese detalle, porque ni ganas de explicarle a uno por uno cuál es mi situación (basta, eso ya lo hice con los amigos de los que necesité apoyo cuando todavia era un secreto y con mis familia que lo sentía una obligación).
Pero no sé. Me siento un poco tonto al hablar de mi sexualidad. Es cierto que nadie anda aclarando "qué pito toca" por la vida, pero tampoco quiero que me tengan visto como el hetero que no soy.
Sé que no tengo del por qué arrepentirme, pero la sensación es rara. Espero mantener la calma.
[redacción interrumpida, recibo un SMS]
Fuck! Daiana me escribió. El bebé de una amiga que tenemos en común ya nació. Y yo estoy en esta zarta de pelotudeces. Ahora me voy a verlos... Lo choto es saber que yo publiqué esto, me van a ver y ellos todavia no saben nada ¿Cómo me comporto? Ah, cierto, nació el hijo de mi amiga, lo mío no es lo importante.
En fin, este post, improvistamente empezó recién y sorprendentemente termina así y acá. (Mi dia... ¿cómo terminará?).


