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Cisgénero

on 19:58

Un par de post anteriores yo hablaba de lo que es la identidad de género y cómo me había afectado a mí el hecho de no coincidir esa identidad con mi sexo biológico. Tambien hice mención que esa situación cambió, por lo que ahora soy cisgénero. Se trata de un nuevo término que acabo de leer...
No suele ser propio que alguien indique que este chico o esta chica son cisgénero o cisexual, parece obvio que la diferencia la debemos señalar en el transexual, como si este no tuviese trabas suficientes en su proceso de cambio.
El término cisgénero o cisexual apela a la identidad de género de una persona, como lo hace la transexualidad. Es decir, que una persona heterosexual puede ser cisgénero o transgénero, así como lo podría ser una persona homosexual.
Fuente: Shangay.

Atrapada en un cuerpo de hombre

on 6:38

Cada vez que me encuentro nuevamente con el concepto de identidad de género se me vienen ciertos recuerdos lejanos. No es algo que ocurra seguido, pero de vez en cuando aparece en televisión una explicación del concepto, o veo en Internet que alguien cuenta su experiencia en primera persona.
Es sabido que como humanidad tememos a lo desconocido, y en el afán de querer conocerlo todo tenemos que ponerle un nombre, una etiqueta, una clasificación, y así sentirnos un poco más tranquilos y menos temerosos. Es una práctica que no considero mala, aunque usada de mala forma o de manera extrema sí puede tener sus malas consecuencias. Y pienso en todo esto porque hace algunos años (una década y un poco más) estos conceptos no existían... o por lo menos no estaban en boca de la sociedad tan abiertamente. Hoy los medios de comunicación (sobre todo Internet) masifican la información de manera increíble, y hay palabras o ideas que hasta alcanzan a ser moda y se utilizan en cualquier contexto.
En fin. El punto de todo esto es que yo antes no sabía de identidad de género. De hecho, en su momento apenas sabía de la homosexualidad. Cuando me sentía mal conmigo mismo porque me gustaban los chicos (chicos de mi edad que eran varones como yo) me sentía terriblemente mal y no podía manifestar mi sufrimiento y todo se hacía más terrible. Sin embargo, recuerdo tambien otro sentimiento que me hacía sentir culpa por mi manera de ser: el sentimiento de ser una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Ha pasado tanto tiempo que apenas puedo hablar de ello como una experiencia vivida en carne propia, porque ya no lo siento así. Pero recuerdo que así me sentía, y así me sentí por mucho tiempo. Debo decir que en aquella época yo era muy chico, previo a la etapa de la adolescencia, pero sentía que era una certeza, una de las pocas cosas sobre las que no sentía duda, más sí me causaba mucha vergüenza.
Hablar de esto me provoca una mezcla de sentimientos. Las veces que he recordado esto he sentido en primer lugar vergüenza y/o culpa. Pero desde la distancia del tiempo transcurrido, tambien siento pena por haber atravesado todo ese dolor tan solo.
Me he llegado a preguntar dónde quedó ese sentimiento. No es que quiera volver a experimentarlo, pero es algo que me identificaba, que lo sentía parte de mí y que de repente ya no estuvo más. En parte siento que maté esa parte de mí cuando empecé a reprimir muchos aspectos personales porque sentía que me alejaban de la posibilidad de ser aceptado por los demás (un miedo que nunca me dejó en paz). Pero es imposible "matar" la esencia de uno, por eso es que me pregunto a dónde fué a parar.
Para terminar, puedo decir que reprimir los aspectos de mi personalidad nunca me ha dado la seguridad ni la aceptación que yo buscaba frente a los demás. Hoy todavía me persiguen los miedos pero hoy tengo la tranquilidad de aceptarme como soy, aunque con algunas batallas internas.

No es una opción

on 0:00

Ser homosexual no es una opción. Siempre creo que es importante recordarlo, porque cuando he contado sobre mi sexualidad me han dicho "si es lo que vos querés, me parece bien". Y siempre aclaro que no es así, yo no elegí serlo pero sí elijo reconocerlo y ser feliz con eso.

Este es un video muy instructivo y claro.

Daiana lo supo

on 20:03

Me resultó chocante. Escribí mi "gran" confesión sobre mi sexualidad en Facebook para tener que evitar el momento de tener cara a cara a cada uno de mis amigos a los que deseaba que lo supiera, y me viene a pasar esto.
El viernes, cuando lo escribí en la red social, Daiana se encontraba en una sala de maternidad esperando a nuestra amiga que iba a dar a luz. Ella se encargó de avisarme, mensaje que me llegó mientras escribía el post donde contaba mi estado tras haber hecho la publicación en Facebook. Entonces, ella no sabía nada, porque desde aquel lugar no tenía acceso a internet, ni era el momento oportuno para conectarse. Por lo cual me sentía incómodo: yo había hecho pública mi verdad y ella todavía no lo sabía.

Horas despues de haber visto a nuestra amiga dar a luz a su hermoso varoncito, nos despedimos todos y yo me vine a casa. Sorpresivamente aparece ella con la idea de salir a una feria donde queria ir a ver a su primo tocar en una banda de música. Mientras haciamos tiempo hablamos de todo un poco. En un momento ella ingresa a su Facebook. En ese momento empecé a sentir incomodidad, sabía lo que se venía, aunque me hacía el desentendido. Ella miraba notificaciones, estados de sus amigos y en cierto momento entró a mi perfil. Allí estaba, mi gran confesión. Lo lee

-¿Qué? ¿Y eso? -me dice-.
-Algo que tenía que escribir -le contesto-.
-Ah, no sabia.

Luego nos quedamos en un pequeño silencio y comenzamos a hablar de otra cosa, como si no hubiera pasado nada, como si no tuviera importancia (pero sé que la tiene).

Todavía no hemos tenido oportunidad de abordar el tema, pero en algún momento creo que voy a tener que charlar con ella sobre cómo fue este proceso y tratar de que lo adopte como algo natural, aunque para ella pueda sonar descabellado, que no está tan familiarizada con la realidad de los homosexuales.
Que Agustín es mi novio debe estar sospechando, porque me ve mucho con él. De todas formas es increíble cómo elijo conversar con ella cuando estamos los tres presentes en un grupo de amigos. Es que no hay caso, conexión como la que tengo con ella es incomparable... mientras que con Agustín, bueno, se hace lo que se puede.

Declaración final

on 18:22

Me siento raro.
Hace menos de 10 min escribi La Declaración en Facebook. Si, que soy gay.
Me siento raro. (Ah, si, ya lo dije).
Eso deseaba hacerlo hace rato, pero muchas cosas me detenían. Pensar en "con qué cara los miro a los demás ahora" o "así rompo con la imágen que tenían de mí". No se, son puras pelotudeces, pero me enroscaba. Por otro lado, quería hacerlo público para que todos mis contactos tuvieran acceso a ese detalle, porque ni ganas de explicarle a uno por uno cuál es mi situación (basta, eso ya lo hice con los amigos de los que necesité apoyo cuando todavia era un secreto y con mis familia que lo sentía una obligación).
Pero no sé. Me siento un poco tonto al hablar de mi sexualidad. Es cierto que nadie anda aclarando "qué pito toca" por la vida, pero tampoco quiero que me tengan visto como el hetero que no soy.
Sé que no tengo del por qué arrepentirme, pero la sensación es rara. Espero mantener la calma.

[redacción interrumpida, recibo un SMS]

Fuck! Daiana me escribió. El bebé de una amiga que tenemos en común ya nació. Y yo estoy en esta zarta de pelotudeces. Ahora me voy a verlos... Lo choto es saber que yo publiqué esto, me van a ver y ellos todavia no saben nada ¿Cómo me comporto? Ah, cierto, nació el hijo de mi amiga, lo mío no es lo importante.
En fin, este post, improvistamente empezó recién y sorprendentemente termina así y acá. (Mi dia... ¿cómo terminará?).

Papá: misión cumplida

on 20:08

Hace dos años me encargué de hacerle saber a mi mamá sobre mi sexualidad. De esa forma comenzaba con mi trabajo de liberarme de las complicaciones que acarrea ocultar ese lado que en nuestra adolescencia trajo tanta confusión, vergüenza e inquietud.
Me propuse aprender de la homosexualidad, conocerla, familiarizarme, entender de qué se trata, reconocer que es algo natural, que es una característica más de mi persona y no me hace mejor ni peor. Como parte de ese trabajo de aceptación (si se puede resumir con esa palabra) tenía como objetivo hacer saber a mis familiares con mi propia voz y frente a frente lo que yo tenía para decir al respecto, confirmar eso que durante tanto tiempo tuve que ocultar, antes que tuvieran que enterarse por alguien más.

El año pasado tuve la oportunidad de charlar con mi hermano y contarle lo que me pasaba y cómo lo iba madurando.
De ambos tuve buena respuesta. En principio la aceptación y luego todo el apoyo de su parte. Nomás me quedaba un paso por dar: mi padre.

No sé si es el caso de la gran mayoría de gays que desean hablar con su padre, pero sé que un grupo grande tenemos una gran dificultad con esto. Claramente se debe a que él es quien representa (para quienes lo tenemos) la figura masculina que se encuentra en nuestras vidas desde que somos chiquitos y tiene mucho que ver con nuestro crecimiento y las formas que de él adoptamos.

Con mi papá la relación siempre fue distante. En mi familia siempre hubo falta de comunicación, pero desde la separación de mis padres que hubo un cambio positivo y ponemos esfuerzo en revertir eso y tratar de hablar las cosas. Entonces, con mi papá tambien traté de mejorar mi relación aunque no tengamos gustos en común para compartir. De todas formas, en mi vida nunca hablé con él (ni con mi mamá o mi hermano) de un tema que fuera personal, no era a lo que estaba acostumbrado. Sin embargo, yo me propuse hablar de mi sexualidad, así que el paso que me tocó dar fue grande.

Desde enero que venía buscando la situación para poder decirle. En su casa no podía ser porque está su mujer y siempre hay alguien más. Quería que hablaramos solos, frente a frente, nadie más. Lo invité varias veces a salir a tomar algo luego de que cerrara su negocio (comercio, donde trabajo con él) pero no pudo o se le pasó de largo. Pero ayer (martes, día de la mujer - de paso mando un saludo) tuve mi oportunidad: salimos a almorzar, como le especifiqué "solos los dos".
Tenía varias cosas para hablar con él ademas de mi sexualidad. Mi tema lo dejé para el final porque anteriormente había gente en las mesas cercanas del restaurant al que fuimos. Finalmente me tocó hablar. Se lo dije y enseguida me dijo que no tenía problemas, que estaba todo bien. De todas formas hice hincapié, como lo hice las veces anteriores, que conmigo se puede volver a hablar, me pueden preguntar lo que sea, que sé que no es lo más habitual hoy por hoy en la sociedad y por eso quiero darles lugar a conocer.
Listo, por fin lo conseguí.

Ahora me encuentro en una situación particular. Un momento que hace tiempo esperaba. Soy libre, me siento libre, no tengo la carga de decir "tengo que 'cuidarme' porque mis padres no saben nada". No, ya está. Puedo hacer lo que sea (que delate mi sexualidad) que si alguien les cuenta ellos ya lo saben por mí, y en los tres casos tuve una respuesta positiva.
Cuando pensaba sobre el momento de hablar con mi papá pensaba que sería muy facil hacerle saber a todos que soy gay, sin importarme lo que piensen. Todavía lo pienso, algo como una publicación en Facebook. De todas formas, ahora no tengo apuro; el apuro lo tenía por hablar con mi papá y eso ya está. Eso lo dejo para cuando me agarre el raye de querer hacerlo.

Que bueno es sentirse bien y tranquilo con uno mismo.
Oficialmente puedo decir que estoy fuera del armario.

Picapica

on 0:26

No había prestado mucha atención en una contínua molestía que estaba teniendo sobre mi cuerpo en los últimos días. Pero ayer fue el momento del "click". Estaba en el negocio con mi papá y una molesta comezón en el área pélvica me estaba crispando los nervios. Y tratando de atacar esa molestia sin ser muy evidente se me vino a la cabeza una vieja pesadilla vivida: ladillas.
Así es. Luego de correr al baño a comprobar mis sospechas, pude corroborarlo. Despues de dos años y medio de haber pasado por esto, me toca vivirlo nuevamente. Esos bichitos molestos, piojitos del bello púbico.
En parte siento vergüenza porque me vuelva a pasar esto, pero en parte siento la tranquilidad de que no es la primera vez que me pasa (porque la vez anterior me las tuve que ingeniar para descubrir qué me estaba pasando, cómo se curaba y mantener la calma sin haberselo contado a nadie). Lo feo es que ahora estoy viviendo con mi mamá y mi abuela, y estas cosas -como otras tantas de mi intimidad- se vuelven difíciles para mantenerlas escondidas.

Por otro lado, he pensado en que tengo que hablar con Agustín, mi chico (el chico con el que estoy enroscado ahora, por así decirlo). Él tiene 17 años, es menor que yo. Sé que le quedan muchas cosas por aprender y por vivir (más allá de que es algo evidente teniendo en cuenta su edad). Entonces queria explicarle que me está pasando esto, para informarlo -por si no sabe de qué se trata-, advertirlo si es que le pasa lo mismo sin poder comprenderlo, justificar un freno en nuestras prácticas sexuales y evitarme algún dolor de cabeza si su madre se entera que su hijo tiene ladillas y puede ser culpa mía (porque para la madre está más que claro que yo soy algo más que un amigo).

Tu vida va a mejorar

on 0:09

Acabo de encontrar un blog con un proyecto muy noble en el que todos podemos colaborar. Tanto el proyecto como el blog se llaman "Tu vida va a mejorar" y consiste en publicar videos recibidos por otras personas que han pasado por diferentes momentos difíciles como consecuencia de su identidad sexual. Mediante este blog y su canal en YouTube, permiten distribuir mensajes de prosperidad para aquellos jóvenes homosexuales, o que se encuentran confundidos, como aliento de un futuro esperanzador si uno toma el valor necesario y enfrenta la realidad de quien se es en verdad.

Puedes ingresar al blog y comunicarte con quien/es estén a cargo del proyecto para enviar tu video con lo que tengas para contar sobre tu identidad sexual y cómo es que pudiste salir adelante pese a las dificultades.

La invitación está realizada. Espero participen y/o distribuyan la invitación, ya que se trata de una acción muy buena que podemos hacer, por nuestra propia comunidad y porque sabemos lo que es estar en ese lugar.

Visto en Gay como tu.

Enlace del blog Tu vida va a mejorar.
Enlace del canal YouTube: click aquí.

El gay que quiero llegar a ser

on 7:55

Mi ideal, mi objetivo de gay a alcanzar es el de un chico que no tiene problemas en reconocer su homosexualidad frente a los demás. Es el de un chico masculino, discreto, serio, gracioso, confiable, compañero... muchas características que hacen que se gane el respeto de los demás, así como tambien ser quien respeta ante todo. Es de un chico que se sinceró consigo mismo y con su entorno para ser realista con su identidad y con la imagen que los demás pueden ver de él. Es de un chico que en Facebook se anima a publicar una imagen de un hombre que realmente le gusta, con algún comentario de elogio al idolatrado, y nadie comentaría algo en contra del "comentario homosexual" porque este chico es respetado.

Ojalá pudiera. Bah... en realidad, puedo. A veces me pregunto si ahora es cuando debo, si ahora es el momento.
Siento que soy una persona buena, no le hago mal a nadie, no me gusta hablar mal de nadie, siempre traté de ser agradable con la gente... nada de falsedad, ni doble discurso ni nada de eso, simplemente siempre fue una característica mía, como la amabilidad. Siento que me ganaría la comprensión de mucha gente si dejara de esconder mi homosexualidad (ya no estoy hablando de confesar, sino de dejar de esconderlo).

Me gustaría saber que si fuera el caso, si dejara de esconderlo, aquel chico hetero que no tiene mucho contacto con gente gay pueda verme y entender que no somos bichos raros, como algunos creen. Porque esa persona que me conoce, sabe como soy, y así como yo la respeto quiero que me respete. Porque esa persona me tiene aprecio, ahora lo va a pensar dos veces antes de hacer un comentario que pueda ofender a un gay, por el simple hecho de que esa persona no quiere ofenderme, porque esa persona me respeta y le importo. Y esa persona va a entender que los gays estamos presentes, no solo en El Mundo en general, sino en su mundo tambien.
Ese sería mi mayor objetivo como gay.

El poder y la fuerza entre mis manos

on 1:21

Este post tiene relación con ¿Juguete averiado?.

Era tarde. Sería la medianoche. Por fin en casa. Con el gusto de regresar a casa despues de haber estado una semana de visita en el sur a ver a mis familiares me fuí corriendo a mi habitación a acomodar mi ropa y demás cosas, mientras mamá hacía lo mismo con su bolso de viaje. De a ratos regresé con ella al comedor, charlamos y comimos un poco. Ya despues nos despedimos y continué ordenando cosas en mi pieza. Hasta que se me prendió la lamparita... estando de viaje, no tuve toda la tranquilidad de mi propia intimidad así que no me habia podido relajar para hacerme una paja tranquilo. Me lo merecía (y no hay nada mejor que sentir la calentura y poder saciarlo). Entonces, inicié alguna peliculilla en la compu y empece a disfrutar.

Había estado de viaje por una semana y media mas o menos. El día que me fuí, tuve que despedirme de Rubén, a quien había conocido una semana antes, pero desde ese entonces no nos habíamos despegado... e incluso se convirtió en una especie de "aventura de verano". Estuvimos muy apegados esa semana juntos. Fueron pocas las oportunidades que tuvimos de sentirnos piel a piel, pero fue en la primera vez que tuve que explicarle mis complicaciones con la erección. Él quería verme acabar, pero escapaba de mis posibilidades. Ni siquiera yo nunca me había visto acabar, nomás lo podía sentir cuando luego de frotarme el pene alcanzaba el pico de la excitación.

Luces apagadas, mi cama al lado de la compu, película porno en la pantalla y yo desnudo sacandome esa calentura que traia desde una semana y media atrás. Sentía la comodidad de estar solo, de poder estar desnudo y no tener que estar atento a si alguien se acercaba. Mamá estaba durmiendo, y su pieza estaba despues del patio, así que la privacidad estaba garantizada. Qué bien se sentía. Toda la fuerza y la energía que trae la erección, todo el placer y el sabor de la excitación. Los hombres que se tocaban y se penetraban frente mío, me invitaban a sentirme cómodo y a continuar. ¡Qué linda sensación!. Si, hasta ese momento era el momento en que me masturbaba. Uno de esos momentos, como tantas veces lo había vivido.
Y de repente se me ocurre intentarlo con las manos. No quería insistir en algo que sabía no me daba resultado, puesto que por intentarlo muchas veces perdía la "concentración". Pero quería hacerlo, me sentía muy bien conmigo y aunque no esperaba acabar, tenía muchas ganas de sentir mi pija entre mis manos. Las escenas de sexo transcurrían y yo no podía dejar de disfrutar... cerrar los ojos, tocarme, revolcarme en mi cama, abrir los ojos y calentarme con esas escenas, volver a cerrarlos y pensar en alguien que me acompañara a sentir ese placer que es glorioso de compartir.
¡No podía creerlo! Estaba excitado, excitadísimo mejor dicho. Estaba disfrutando de hacerme una paja con las manos. La sensación era extraña: en plena excitación me surgió una alegría que no sabía describir, tampoco lo intentaba. Me sentía re-caliente y que podía seguir así. Entonces seguía agitandome el pene erecto con las manos, sintiendo el poder y la fuerza que el deseo y el juego me habían dado para contener entre mis manos. Y así llegué al límite. ¡Sí, lo había conseguido!. Y por primera vez, lleno de orgullo (y quizás de algo mas tambien, jeje) acabé presenciando aquel acto, dándome la sensación que me elvaba, respiraba y, avatido por llegar al máximo deseo, dejaba que mi cuerpo se desplomara sobre el colchon. Así fue como por primera vez vi el momento de eyaculación al mismo tiempo que lo experimentaba, dandome la sensación más carnal que nunca antes pude sentir.

A mis 20 años recién pude decir que había "aprendido" a masturbarme. Me sentía pleno, como si estuviera "curado". No fue mi primera masturbación, pero era la que me hizo sentir más hombre y más a gusto conmigo mismo. Así empezó y desde entonces las cosas no volvieron a ser como eran. Era un gran paso... había tardado en darlo, pero ahora no viviría bajo la sombra de sentirme incapaz. Nunca supe las razones de por qué se dió justo en ese momento y no en mis tantas ocasiones previas... pero no importa, porque desde enero del 2010 que masturbarme me hace sentir más cómodo que nunca conmigo mismo y hay cosas que hasta el día de hoy me sorprenden en mi plena intimidad.

¿Juguete averiado?

on 7:58

Alguna vez hablé de mi dificultad para tener "intimidades" con otra persona. Es algo que me hizo sentir muy incómodo. Lo nombro en pasado, no porque no es que no sea vigente, pero ya no lo siento así. Es raro. Y no he visto que nadie hable del tema, por lo que he sentido incluso que soy el único al que le ha pasado algo como esto.

Nunca supe si es inseguridad, si es biológico, si es una maldición o qué. Pero siempre que quise tratar de acercarme a alguien, de tratar de subir la temperatura en alguna situación (la vez que me lo permitiera, porque soy bastante reservado y tímido, a pesar de que no me este expresando en ese contexto) no conseguía una buena respuesta de mi cuerpo. En concreto, no recibía respuesta de mi amigo. ¿Más concreto? no se me paraba.
He sentido vergüenza por eso y tambien por sentir vergüenza creo que se me ha hecho más dificil disfrutar del placer que dos personas que se desean pueden lograr.

Tuve varias en contra. Inseguridad por el lado de mi personalidad y encima sufrir de fimosis hablando sobre mi pene. Mis momentos privados de intimidad (yo conmigo mismo - entiendase masturbación) eran un poco diferente a lo que veía que frecuentaban los demás. Me generaba mucho placer frotarme el miembro contra algo, es la única manera en que conseguía disfrutar de una erección. Nunca conseguía placer similar siquiera utilizando las manos, como es lo más común. Supuse que era por la misma fimosis, hasta que me operaron. Despues de que me operaron, mi pene se encontró muy sensible durante varios meses y debía ser muy cuidadoso. Apenas podía tocarlo yo ¡cómo permitir que alguien más metiera una mano por ahí!. Pero incluso cuando sanaron las heridas de la operación, no pude disfrutar de una "manoseada".

Y me frustraba el hecho de no poder hacerme una paja como los demás, utilizando las manos. Era absurdo, pero así me sentía. Estar con alguien y que quisiera masturbarme... ¿cómo explicarle que eso no es lo que me daba placer? Como si yo tuviera que andar dando explicaciones. Pero es lo que sentía. ¿Cómo sería poder acabar de esa forma tan relajante y placentera que se ve en la expresión de un hombre cuando consigue alcanzar el pico máximo de excitación, tal que consigue desbordar semen de su pene? (porque de hecho, cuando yo conseguía acabar con "mi método", no lo disfrutaba tanto sintiendo que no era como debía hacerlo... sintiendo que algo andaba mal en mi cuerpo). Y tambien ¿cómo sería ver concretamente mi propio pene rebalsando de semen? hecho que nunca había ocurrido frente a mis ojos.

Lo intentaba y lo intentaba. Pero no había caso. Usando las manos no me funcionaba. Y "acabar" era el inicio de una angustia ilógica e inéxplicable.
Esto es una de las incomodidades más grandes que me tocó vivir con mi cuerpo. Y penosamente me tocó tener que explicárselo al chico que fue mi "aventura de verano", Rubén (de quien tengo pendiente contar). Pobre Rubén, tuvo que hacerse a la idea que estando conmigo, tendríamos que rebuscarnos cosas para hacer sin que yo acabara, simplemente no podía.
Si no estaba solo... no podía acabar. Nunca. Solo hubo alguien con quien lo había conseguido y lo había disfrutado al punto máximo... sí, él, quien hoy no me interesa nombrar (Ignacio).

El tema desarrollado en este post concluye en El poder y la fuerza entre mis manos.

Duro golpe bajo

on 4:27

He pensado varias veces en este ultimo tiempo en hacer esta entrada. Porque es lo que me pasa, porque es parte de mi, porque no hay razón de ocultarlo… aunque es lo único que hago.

Asumi mi orientación sexual como gay. Tengo amigos. Me instalé en esta ciudad donde he conocido gente y he vivido cosas diferentes. Como conté, ya transcurrió un año desde el inicio. Todo marcha bien. Tengo que volver con el estudio, pero creo que puedo con ambas cosas. De vez en cuando tengo pretendientes que esperan mi reacción para algún posible encuentro… osea que hay quienes me “desean” (y es uno de los sentimientos mas gozables). Gracias a Dios y a mis padres vivo con comodidades y no me puedo quejar de nada. A veces pareciera que lo tengo todo, que solo es cuestión de usar las herramientas que tengo a mi alcance y poner manos a la obra para ir en busca de mi felicidad. Soy feliz, es cierto… pero hay cosas que faltan en mi vida, cosas que tengo que alcanzar, metas personales. Y tengo que ir tras ello.

Ahora que se lo que tengo, soy consciente de ello… ¿por qué todavía siento que algo falta?. Bueno, pues es cierto que hace rato no me enamoro. Como me ha pasado en muchas ocasiones, siento deseos de tener una persona al lado con quien compartir mucho, con quien tomar de la mano o dar un abrazo sin pedir permiso (cosa que no se me da tan fácil ni frecuente entre amigos). Pero no puedo llegar a nada con nadie si no soy yo quien da un empujoncito para dar oportunidades.

Siempre que alguien me quiere conocer, siempre que me dicen cosas lindas, siempre que tengo la oportunidad… arrugo, escapo, me acobardo. Mas alla de la timidez que me caracterizó desde pequeño… hay algo mas. Y es que es algo que está presente permanentemente en este ambiente y es algo de lo que no sé cuanto mas podré escapar. Estoy hablando del sexo.

Me cuesta hablar de esto (quizás por eso taaanto preámbulo), pero es algo que tengo que vencer. Asi como mi sexualidad, el tema del sexo es algo que desde la pubertad estuve reprimiendo. Esa cuestión pasó por distintas etapas. Y ahora no se en cual se encuentra, pero necesito que llegue a su fín. Tengo que asumir que sin sexo no voy a poder vivir. Sin sexo siquiera voy a tener la oportunidad de formar una relación con alguien.

Si tan solo pudiera disfrutar del sexo (y de mi sexo) hasta me permitiría esos encuentros que todos tienen para el goce de tanta promiscuidad permitida. No sentiría vergüenza de que alguien se me acerque, y poder sentir el placer de un cuerpo masculino a mi lado, dispuesto a brindarme el placer carnal que ya como adulto necesito.

Mis experiencias con el sexo hasta ahora no son de mis mejores recuerdos. Mi primera vez me la busque, y al final todo bien. Pero las otras dos no las busqué… fue cuestión de que se dio el momento y yo no sabía como escapar. Y nunca me salió un “no quiero”… siempre asintiendo, casi sumisamente. Entonces, del placer que merece, del goce del otro cuerpo, no tengo un buen recuerdo.

Con Franco ha sido distinto. Despues de esas tres enumeradas experiencias, he tenido otra en cuanto a sexo con penetración. Con Franco solo compartimos caricias, besos y el roce de nuestros cuerpos… lo cual he disfrutado bastante.

El problema clave en cuestión es que no sé por qué maldición pero estoy dándome cuenta que tengo problemas de erección, y es algo que me tiene bastante atolondrado, porque por eso estoy escapando de algo tan hermoso como es el sexo entre dos personas. De todas formas me impuse de ahora en mas evitar toda relación sexual con quien yo de verdad no desee, porque en parte sé que se trata de desvalorizarme a mí. Pero mas allá de eso, este asunto me preocupa… quizás sea nomas por mis malas experiencias. Pero es tan solo el hecho de estar en contacto físico con alguien, que en lugar de sentirme estimulado, por el contrario me siento inhibido… ¿será acaso que tantas inhibiciones y represiones en mi vida han tenido como resultado semejante atrocidad en mi cuerpo?

Ya cuando sé que alguien está interesado en mí, automáticamente me alejo o tomo una actitud de rechazo, por miedo al acercamiento, por miedo a que llegue el momento, y sufrir la realidad que esto me hace vivir. Entonces, no me permito ni una tranza… directamente me aislo de todos y hago de cuenta que nada pasa. Pero así vengo escapando hace mucho y no puede ser así para siempre.

No sé bien a qué se deba. Tras la operación de circuncisión que me realicé en octubre-2008, me esperaba mejores resultados luego de la recuperación, pero no sé si es eso justamente o hay otra cosa de trasfondo.

No sé bien de que se trate. Tampoco quiero pensar en ello. Pero al mismo tiempo, quisiera poder resolverlo ya.

Mamaaa, tenés un hijo gae y no es mi hermano

on 3:37

Día del post: 5 de enero, 2008
Hora del post: 4:03 hs.

Me desperté hace una hora más o menos y prendí la tele. Hice zapping por los 60 canales del servicio de cable y nada me entretuvo. Con calor. Y pensando.
¿Algo debería estar preocupándome? No. Pero tengo razones para quedarme pensando un poco.


Hace unas horas atrás
Estábamos cenando. Fue un día muy caluroso, así que le dije a mamá que no se moleste en cocinar (además el calor le afecta de tal manera que se siente molesta, la pone de mal humor y no le dan ganas de hacer nada). Yo pensaba… “tengo que hablar con mamá, me propuse hacerlo en estas vacaciones y no quiero que se postergue esta oportunidad que tengo ahora que paso todo este mes con ella”.

Mirando la tele. Un canal con el resumen de las cosas mas importantes en la farándula de la televisión argentina, se veía entre todo el casamiento de Florencia de la V (famosísimo travesti) con su novio de hace 10 años. Después, también la aparición de un tipo (será menor de 30 años) que se había casado con una anciana que murió al poco tiempo y se hizo gay (la historia de Reinaldo y Adelfa). Previamente estaba mirando mamá el programa de cocina conducido por gays. Después de la cena me quedé mirando un programa llamado Adolescentes En El Horno (nunca antes lo había visto, y está muy bueno) donde se entrevistan chicos y chicas adolescentes o se los filma teniendo una conversación sobre los roles de los chicos y las chicas en distintas cosas, si les gustaría que cambie, las diferencias que existen entre los sexos, etc. (entre ellos, alguno de los entrevistados, gay también).
De repente, yo me encontraba juntando las ganas de decidirme a hablar con mi mamá sobre mi sexualidad en algún momento, y por otro lado en la televisión en ese momento había una explosión de exposición de gays. O quizás fue mi intención… pero sentía que alguien me lo estaba haciendo a propósito, y yo no sentía que eso me lo hacía más fácil.

Mamá dijo que capaz se acostaba, estaba cansada. Yo no quería que se acostara, quería quedarme charlando con ella, a ver si me animaría a sacar el tema. Me ofrecí a comprar helado. Volví. Empezamos con el helado. A oscuras, el tele, ella, el kilo de helado y yo.
- Te quería decir algo, me parece que es importante… … ¡Soy gay!
- … Ya lo sabía.
What? WTF?... me sentí desconcertado. Siempre tuve en cuenta la posibilidad de que lo supiera, pero no que me lo dijera tan crudo en respuesta a lo que yo estaba anunciando. Es como que yo junté la fuerza para decirlo de la forma más rápida escupiéndolo… y ella respondió de la misma forma. Fue como una cachetada en ese momento. Es cómico, no me lo esperaba.
- ¿Y?, ¿cómo la llevas con eso?
- Bien, mucho mejor que tiempo atrás. Pero quería que sepas que me decidí a hablar de esto no tanto por que lo tenés que saber, sino porque es mi objetivo en este verano poder abrirme con vos, con papá y con mi hermano. Nunca me preguntaste al respecto, ni de muchas otras cosas. Es cierto que tuve mi tiempo de rebeldía y no quería que me preguntaras sobre mi vida, pero esa etapa ya pasó y no quiero que sigamos manteniendo esa distancia.
La charla siguió. No me gustó mucho que mamá se desviara del tema para caer sobre el tema de la separación de mis padres (mañana se cumple un año, según me dijo), a pesar de que yo estaba encarando la charla de manera general, y no limitándome a lo de la sexualidad (aunque claro, fue el tema primordial).
- Y te digo que soy gay porque decidí no engañarme al hablar del asunto. Es decir, no estoy tampoco del todo seguro, me estoy definiendo entre eso y ser bisexual.

Le conté que de chico sufría por muchas cosas, que me sentía realmente satisfecho con mi crecimiento porque –pese a que no recibí ayuda y tampoco nunca la pedí- superé muchas problemas personales, que si ella lo supo siempre pienso que podría haberse acercado a mí a hablar del tema porque yo no me animaba a hacerlo y por eso me guardé y sufrí muchas cosas (no se las reproché, solo le dije que me parecía eso, porque yo creo que la forma en que me crió mi mamá está indiscutible porque en gran parte gracias a ella soy quien soy y me siento bien como me siento… me dijo que últimamente lo estaba viendo así en mí, que yo estoy muy tranquilo con mi forma de ser).

También le hablé de que tuve novia alguna vez. Que esa chica que había visto durante varios años de mi vida a mi lado (Daiana, y con quien más de una vez me habría molestado en que éramos novios, incluso antes de que lo fuéramos) había sido el gran amor de mi vida, como alguna vez me contó que tuvo el suyo (y no fue mi papá, sino un novio que le duró 8 años) y también que lo tuvo mi hermano en su momento.

Entre todo también me dijo que una vez estaba hablando con mi hermano sobre mí (en medio del quilombo que se armó con la separación de mis padres) y él le dijo “hay algo que vos no sabés de Alexis y que yo sí”. Pero mamá no insistió para que le dijera suponiendo que se trataba sobre mi orientación sexual (de todas formas –y me lo preguntó- yo todavía no he hablado con mi hermano).


Y así es como siento que dí el gran paso para salir del armario. Mi idea era en un principio hablarlo cuando compartiéramos una cena mis padres y yo, pero todavía eso no se dio (cosa que sé que está mal por parte de mi papá por no tomarse el tiempo, aunque sea a solas, de pasar conmigo, y ser yo quien tiene que buscar ese momento – cosa que tengo pensada hacer). Después dije que sería mejor contarle primero a mi papá, porque si bien con el tengo menos trato, sería mas fácil decirle porque no me interesaría tanto su respuesta (además de creer que le va a ser indiferente para él después de que se lo cuente, aunque mamá cree que no – pero igual hablar no va a ser fácil, porque de por sí con papá hablo de muy pocas cosas); y después hablaría con mamá, que era con quien mas me interesaba que supiera, y a quien por sobre todo le quería confiar esto que ya no era una carga en mi vida, sino el estilo de vida que había asumido tomar.

Pero ya está, y estoy contento de haberlo hecho. Le dije que cuando quiera, que me pregunte sobre el asunto, o sobre lo que quiera, que yo no voy a responderle mal, que hoy en día quiero que ella sepa más sobre mí y me conozca más todavía. Ella dice que no le gusta ser como otras madres “metidas” que observan, vigilan y controlan a sus hijos a todo momento; yo le dije que le gradezco por ser así, me encanta, pero también se siente cierta molestia porque reconozco que tiene derecho a saber de mí lo que quiera, que con gusto lo quiero compartir con ella (hoy en día mas que nunca).
(No mueran de envidia, lo sé, tengo una madre muy comprensiva).

Ya lo saben, de acá de Ciudad1, gran parte de mis amigos (creo que de los que me interesa que sepan, no me queda a quien contarle) y ahora también mi mamá (el primer familiar que sumo a esta lista de los que estoy tachando al contarles… -chan chan chan- La Verdad… jeje).

Trangulo no correspondido

on 3:43

Este post surge como complemento de los post Ignacio I e Ignacio II. Además, si bien la historia tiene su lado como protagonista a este pendejo que me ha puesto los pelos (y algo mas) de punta, está Esteban en medio de todo, que en cierta forma influye del modo en que nos relacionamos entre los tres (el grupo que antes era de los cinco, se redujo a nosotros, porque con las chicas ya no existe el trato de antes y nosotros tenemos nuestro propio "feeling").

El juego de roce que existió (y a veces ocurre todavía – eso contesta a El Humanista) es algo que disfruto mucho cuando se dá (que no es siempre que me quedo a dormir, sino cuando se da la circunstancia). Pero a veces me creo que lo hace solamente para tenerme a mí con el deseo de su cuerpito, porque no sé si a él le interesa ese rose conmigo. Todo pareciera indicar que sí, pero muchas veces parece un histeriqueo… por eso mucho no entiendo cuándo son las ocasiones que me permite que me acerque a él. Pero algo de lo que cada vez estoy mas seguro es que así como yo espero que se me dé la posibilidad de tener su cuerpo cerca del mío, él disfruta de tenerlo a Esteban cerca (el otro chico del grupo de El Barrio). Lo busca, le juega, le da vueltas, así como a mí me gusta hacer con él. Es como si fuera un juego en un triángulo no correspondido. Este triángulo no se cierra porque Esteban es imparcial a este juego, y siempre se queda mirando desde afuera.

Yo sé que Esteban se está reprimiendo muchas cosas y no se permite disfrutar de ese deseo sexual que todos sufrimos a la edad de esa plena adolescencia, pero su caso es muy particular. Pero antes, de chico, él era mas expresivo. Antes demostraba más (antes, y hablo de chico chico, como a los 6 u 8 años). Antes se le notaba más lo maricón, antes me demostraba mucho que yo le gustaba. Antes se me acercaba y quería que yo tuviera un contacto con él… pero yo solamente me hacía el estúpido. Cobarde, huía de esas situaciones que de tan chico me eran tan incómodas, y no podía enfrentar, sino –como siempre era más facil hacer- ignoraba las cosas y hacía de cuenta que no pasaba nada… como quien dice, hasta que pase la tormenta. Últimamente aprendí que de situaciones así de las que siempre escapaba pueden ser muy interesantes si uno se atreve a enfrentarlas… cosa que he aprendido a hacer, pero bueno, eso ya es otra cuestión.

A todo esto, venía que a mí me atrae Ignacio, pero a su vez Ignacio se siente atraído por Esteban. Y Esteban, quien antes se sentía atraído por mí, ahora no participa de ese juego. Por otro lado, yo estoy aprendiendo a ver a Esteban como todo un jóven con sus buenos rasgos para ameritarle. En lo que es físicamente (además de su personalidad), Ignacio y Esteban son muy diferentes. Ignacio es rubiecito, de descendencia rusa por parte del padre y se le destaca muy bien, de cuerpo delgado (y últimamente con su desarrollo, muy bien marcado). Esteban es morocho, de cabello y de piel, siempre fue delgado y ahora mas que nunca, pero tiene buen cuerpo tambien… aunque siempre lo tuvo, ese cuerpo envidiable que tienen los negros de raza. Estos son los dos. Y yo, distinto a ellos, soy de donde empieza la historia esta del triángulo no correspondido.

En respuesta a unos comentarios, sé que por Ignacio no siento nada de afecto, no puede haber amor. Tambien sé que él no lo siente por mí, porque ya me alcanza con ver que a él le atrae físicamente Esteban. Pero quitando todo este juego sin sentido, Ignacio, agrandado como es, está en su etapa de intentar demostrar toda su hombría y machismo propio de su edad y su grupo de amigos. Ahora mas que nunca se agranda y va en busca de mina que se le cruce para tranzar con ella, y ponerse de novio si le da la gana. Me han llegado rumores por parte de Esteban, quien está mas al tanto porque se ven mas seguido, que Ignacio ya debutó sexualmente. ¿Y yo?, pues celoso. Celoso cuando me entero que estuvo con una chica, celoso porque él anda en busca del otro género (aunque no sé si por propia motivación o sólo para quedar bien frente a sus amigos), desilusionado en cierta forma porque se me va toda esperanza de ese lado homosexual que yo creí que tenía y que en nombradas ocasiones compartía conmigo (algo de lo que no estoy seguro que le deseo, pero sí algo de lo que disfrutaba mucho). Por eso trato de interrumpir las novedades que me trae Esteban sobre la cuestión, cuando se entera algo nuevo de esa moda que está teniendo de agarrarse un monton de chicas. En parte tambien me desagrada porque es algo que yo nunca pude hacer, y me hubiese gustado… pero son cosas que no están en mí. Es un sinfín de cosas que me hacen querer separarme de Ignacio cuando surgen esas cosas.

Por el momento, Esteban y yo estamos compartiendo bastante. Nos vemos seguido, nos conectamos, charlamos, nos vamos de paseo… y nos aburrimos mucho. Sin el impulso necesario (ese impulso lo suele dar Ignacio cuando se encuentra presente) con Esteban me puedo aburrir demasiado, porque se pone de mal humor sin razón (o por razón desconocida) y yo ante tal caso me distancio, y respeto su actitud y sus silencios, pero es algo que puede tornarse muy tedioso. Hoy nos vimos, pero no fue así, porque hoy yo estaba divertido, estaba tonto y bromeaba de tal forma que pude animar la situacion (esa tontera es método que aprendí de lo divertido, aunque mediocre, que puede ser el aporte que dá Ignacio en cada encuentro).

¿Realmente bisexual?

on 11:59

Este fin de semana me dediqué a mis amigos. Venía bastante desaparecido porque estaba terminando de rendir parciales, y todavía yendo a clases. Pero arrasé en un 3x1 de viernes-sabado-domigo pasandola lindo y acompañado de mis amigos, despues de un tiempo de alejarme de ellos.

El sábado, Ariel se fue a Ciudad1 porque el padre egresaba del secundario (realmente admirable tratándose de una persona adulta, que pusó el empeño de terminar sus estudios). Estuve mas que nada con Cintia y Eliana. En una charla que estaba teniendo con Eliana (tema a tratar mas adelante) ella dice como acotación que cree que cuando yo me defino como bisexual es nomás por miedo a enfrentar lo que "no es lo correcto" (ser gay - aunque nunca dije que yo crea eso).


Siempre hay quien hace una acotación cuando uno dice "no, pero yo soy bisexual". O si no te dicen nada, lo notas cruelmente en la mirada que te estan denigrando con pensamientos del tipo "encima sos un puto reprimido-perseguido" (o es lo que a mí me parece). Pero más allá de eso, uno es como es. Aunque está bueno que si decís algo te lo crean. Y es que por otro lado, hay quienes no creen en la bisexualidad. Yo creo... pero hasta cierto punto. Tampoco sé qué tan bien conozco la bisexualidad.

Cuando me creía heterosexual, la idea muerta de creer que podría llegar a pasar (en otra realidad, con las dimensiones re-recontra-retorcidas) que me gustasen los hombres, ya me hacía sentir diferente. Y no era siempre en el aspecto de la sexualidad, porque diferente me sentí siempre en todos los aspectos. Pero este es el caso que quiero plantear.

Encontrarme con Ariel, la noche del 15 de febrero del 2008, en aquel pub-gay, me permitió animarme a abrir ciertas puertas y atravesar marcos a una nueva realidad y a una nueva aceptación. Pero en ningún momento permití dejar de ser quien soy, ni cambiar radicalmente. Huí de esa posibilidad. Bien o mal... lo hice.

Y es que empezó una nueva era en mi vida. Empezar a cambiar mi forma de pensar, de dar la otra posibilidad, de escuchar una segunda voz en mi cabeza, de creer que puede ser distinto. Pero yo traía una historia conmigo. Una vida haciendo las cosas de una forma. Entonces... ¿cómo seguir?


De todas las veces que me habían cuestionado el hecho de considerarme bisexual, está mínima y pasajera acotación entre un discurso que Eliana me daba, basado en interrogatorios para sacarme una supuesta verdad que era falsa, fue la que me sacudió la cabeza. Su comentario lo dejé pasar como si me hubiese dado cuenta que ese no es el colectivo que debía tomar, pero que me dieron ganas de salir detrás corriendolo no me queda duda.

Lo que restaba de ese día, esa noche, esa madrugada y parte del día siguiente me encontraba ahogado en esa pregunta. ¿Sería realmente así? ¿estaría poniendo el pretexto de ser bisexual para no enfrentarme a la idea de tener que asumirme completamente gay, y saber que mi futuro se proycta a una dirección totalmente distinta a la que creía?. Es mas facil creer que no sé lo que va a terminar siendo, que saber que voy a llevar una vida de gay, como así habían elegido tanto de mis amigos. Pero cuando lo supé de mis amigos, los felicité. Cuando lo consideré como una opción para mí... ahí no me gustó.

Me parece que el hecho de considerarme gay me cierra un montón de puertas. Y yo creo que mis horizontes son mas amplios. Creo que tengo más objetivos y ganas de descubrir otras cosas, que sé que no son interes de los gay.


¿Por qué bisexual?
Porque alguna vez me enamoré de una chica. Alguna vez me entregué a ese primer amor y sentí que había alcanzado la plenitud. Alguna vez sentí que mi mundo empezaba y terminaba con ella, y no necesitaba nada mas. Entonces... si me creo capaz de amar nuevamente a una chica, como ya pudé amar a Daiana en un lejano 2005, ¿por qué creer que solamente voy a poder estar al lado de un hombre?.

Sexo con una chica nunca tuve. Pero, ¿la orientación sexual se define por eso? ¿por la gente con la que uno tiene sexo?. Ambas palabras tienen la misma raíz, y se dá a entender que sí, pero para mí todo va mas allá. (Quizás sea cierto, y no lo quiero reconocer). Todo se vuelve muy confuso.

Tambien sé que no voy a salir una noche a buscar una chica para tener sexo. Las mujeres no me atraen físicamente. Puedo decir que una mujer es linda, que está re buena, que tiene un cuerpazo... pero mis deseos sexuales no tienen a una mujer como mi centro de atención.
Tambien sé que no voy a salir a buscar un chico para tener sexo. Por lo menos, aún no lo he hecho. Pero eso ya es parte de un problema mío. Yo no soy 'encarador'. Pero los hombres sí me atraen físicamente.

¿Y entonces? ¿En qué quedamos?


Despues del comentario de Eliana, se me vino a la cabeza la posibilidad de tener que enfrentarme a una nueva realidad: ser gay. ¿Y como seguiría todo? ¿como viene siendo hasta ahora? ¿y como sería tener que decirle a mis padres "soy gay"? Evidentemente no iba a ser igual a decirles "soy bisexual" o "todavía no tengo bien definida mi sexualidad". ¡Pero entonces esa es la cuestión!: no tengo bien definida mi sexualidad. ¿Enserio?... ¡huy, que garrón!, y yo pensé que eso ya estaba solucionado. No, entonces solamente lo estaba tapando, para poder "jugar a dos puntas". ¿Será eso?.

Siento que cuanto mas pienso, y mas claro trato de dejarlo al tema, más se complica y más lejos me encuentro de la respuesta. Pero no quiero perder mis convicciones. Tenía pensado hablar con mis padres... pero sí no sé de que se trata, no sé que es lo que voy a hablar con ellos. Y me han sugerido que para hablar con los padres, hay que ir seguro de uno mismo. Pero yo no lo estoy. Y no tengo ganas de estar escondiendo esta realidad. Pero está realidad ni yo mismo puedo definirla.

Me siento super enroscado. ¿Y ahora?.... ¡se me hunde la canoa!.

Cori