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Atrapada en un cuerpo de hombre

on 6:38

Cada vez que me encuentro nuevamente con el concepto de identidad de género se me vienen ciertos recuerdos lejanos. No es algo que ocurra seguido, pero de vez en cuando aparece en televisión una explicación del concepto, o veo en Internet que alguien cuenta su experiencia en primera persona.
Es sabido que como humanidad tememos a lo desconocido, y en el afán de querer conocerlo todo tenemos que ponerle un nombre, una etiqueta, una clasificación, y así sentirnos un poco más tranquilos y menos temerosos. Es una práctica que no considero mala, aunque usada de mala forma o de manera extrema sí puede tener sus malas consecuencias. Y pienso en todo esto porque hace algunos años (una década y un poco más) estos conceptos no existían... o por lo menos no estaban en boca de la sociedad tan abiertamente. Hoy los medios de comunicación (sobre todo Internet) masifican la información de manera increíble, y hay palabras o ideas que hasta alcanzan a ser moda y se utilizan en cualquier contexto.
En fin. El punto de todo esto es que yo antes no sabía de identidad de género. De hecho, en su momento apenas sabía de la homosexualidad. Cuando me sentía mal conmigo mismo porque me gustaban los chicos (chicos de mi edad que eran varones como yo) me sentía terriblemente mal y no podía manifestar mi sufrimiento y todo se hacía más terrible. Sin embargo, recuerdo tambien otro sentimiento que me hacía sentir culpa por mi manera de ser: el sentimiento de ser una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Ha pasado tanto tiempo que apenas puedo hablar de ello como una experiencia vivida en carne propia, porque ya no lo siento así. Pero recuerdo que así me sentía, y así me sentí por mucho tiempo. Debo decir que en aquella época yo era muy chico, previo a la etapa de la adolescencia, pero sentía que era una certeza, una de las pocas cosas sobre las que no sentía duda, más sí me causaba mucha vergüenza.
Hablar de esto me provoca una mezcla de sentimientos. Las veces que he recordado esto he sentido en primer lugar vergüenza y/o culpa. Pero desde la distancia del tiempo transcurrido, tambien siento pena por haber atravesado todo ese dolor tan solo.
Me he llegado a preguntar dónde quedó ese sentimiento. No es que quiera volver a experimentarlo, pero es algo que me identificaba, que lo sentía parte de mí y que de repente ya no estuvo más. En parte siento que maté esa parte de mí cuando empecé a reprimir muchos aspectos personales porque sentía que me alejaban de la posibilidad de ser aceptado por los demás (un miedo que nunca me dejó en paz). Pero es imposible "matar" la esencia de uno, por eso es que me pregunto a dónde fué a parar.
Para terminar, puedo decir que reprimir los aspectos de mi personalidad nunca me ha dado la seguridad ni la aceptación que yo buscaba frente a los demás. Hoy todavía me persiguen los miedos pero hoy tengo la tranquilidad de aceptarme como soy, aunque con algunas batallas internas.

Mi mundo de fantasías con el anime

on 7:24

De chico me gustaba ver anime, las series en dibujos animados de origen japones. Cuando empecé a juntarme con los chicos mas chicos que yo (mi grupo de cinco: Esteban, Daiana, Carla, Ignacio y yo) empecé a mirar animes que alimentaban mi mundo ideal, mi fantasía del lugar a donde yo pudiera pertenecer, sin sentirme amenazado con los desafíos que esperaban por mí en el mundo real, con los chicos de mi edad.
Estos son algunos de los que más me marcaron en mi "infancia" (segunda podría decirse, porque en algunos casos ya no era tan infante).

Dragon Ball
Creo que fué el primer animé que ví (como el de muchos, supongo). Lo vi cuando era chico, calculo que tendría siete años (ocho a lo sumo). En esta época me juntaba con dos chicos de mi edad. La difusión de la serie se prolongó por años, pasando por toda la temporada de Dragon Ball Z que es bastante extensa. El género del anime es bastante mixto y si bien me gustó mucho, no significó tanto para mí en comparación con otros (quizás porque había mucha batalla física y mucha violencia expuesta, lo cual no era lo de mi mayor agrado).

Sailor Moon
Casi olvidaba este anime, pero tambien fue de los primeros que vi. No recuerdo haberlo compartido con alguien especificamente, nomás con mi prima Tania (que tiene la edad de mis amigos del barrio) que vivía lejos de mí pero lo mirabamos juntos y hablabamos sobre la serie cuando nos veíamos.
Me encantaban las Sailors, sus transformaciones, la gracia que había en su forma de pelear, el delicado y poderoso poder que las guerreras espaciales defendían con la princesa de la luna (sí, quizás bastante típico para un chico como yo que se encontraba destinado a ser gay, jeje). La historia de las protagonistas, la aparición de la hija de Sailor Moon con su amado protector era fascinante para mí.
Hace dos años me acordé de esta serie y recordé que nunca terminé de verla, habría quedado a la mitad de la historia, mas o menos. Entonces decidí descargarla y verla por completo... y así fue, ese gusto me dí.

Pokemon
Otro furor de furores. Fue muy nombrado apenas comenzó a transmitirse (en cierto momento la palabra 'pokemon' fue incorporada a modo de insulto o como calificativo despectivo, cuando yo era adolescente). Tenía todo tipo de críticas, pero el éxito estaba asegurado. En esta época yo ya era más grande, quizás diez u once años tendría. A mis compañeros de la escuela no les gustaba tanto, quizás les parecía muy infantil. Ellos seguían prefiriendo Dragon Ball, yo no. Y toda la fantasía de ver Pokemon la viví ya con el grupo de los cinco, en el barrio. Era toda una aventura: vivíamos hablando de eso, jugabamos a protagonizar la serie, coleccionabamos figuritas, salíamos a ver las películas, era nuestra devoción. Cuando pudimos jugar a los videojuegos que salieron para la consola portatil Game Boy Color, más aún nos cautivó. La aventura parecía más real, estaba más aún a nuestro alcance. Podíamos elegir a nuestros favoritos y hacer combates. Eran tantos que habia grandes grupos de pokemons para cada uno. Podíamos crear historias interminables.
Hoy por hoy lo recuerdo con mucha alegría todo eso. Me gustó, lo disfruté. La serie avanzó mucho más de lo que la pude seguir, sin embargo tengo en mente en algún momento retomar los capítulos, aunque sea, de la temporada que nunca terminé de ver. Los episodios en algún momento llegaban a ser muy monótonos y predecibles, sobre todo porque eran puro relleno y ya de grande no me agradó tanto, pero los capítulos que tenían contenido especial para el desarrollo de la serie eran de lo mejor. Y más aún tengo en mente ver las películas que salieron, correspondientes a cada temporada... con ver las películas me conformo, aunque sé que habrá varias cosas que me habré perdido, pero nada que no pueda deducir (vamos, que es una serie para niños).

Digimon
Al principio odié esta serie cuando apareció. Me parecía una copia de Pokemon, que era lo que yo tanto amaba. No podía saber nada de la serie, me enfurecía. En cierto momento, Daiana, Esteban e Ignacio empezaron a ver la serie y a coleccionar figuritas. A mi me enojaba más todavía. Hasta que un amigo de la primaria me hizo verlo y ya le perdí la bronca porque ví que era totalmente diferente: la única similitud se reducía al parecido en los nombres y a la cantidad de monstruos ficticios que como consecuencia de entrenamiento y acumulación de energía conseguían "evolucionar".
La historia de esta serie me gustó particularmente porque había muchos personajes con diferentes características, diferentes digimons y una especial relación entre todos, que daba lugar a mucha magia e imaginación. Mi devoción la depositaba uno de los protagonistas, T.K. y su digimon que en cierto nivel adquiría forma de ángel con poder sagrado, representando el "emblema" de la esperanza.
Hace poco recordé cuánto me gustaba esta serie y decidí bajar la primer temporada que nunca terminé de ver (porque la empecé a ver despues de los demás y la agarré empezada). Me gusta recordar todo lo que disfruté con esta serie y ver como ha seguido la historia, despues que dejé de verla porque ya no la transmitían mas por televisión.

Sakura Card Captors
Tambien disfruté de esta serie a la par de mis amigos del barrio. Si bien estaba orientada a ser una serie "para chicas", nos entreteníamos los cinco con la historia de Sakura y las cartas Clow. Lo que más amé de esta serie es el personaje de Sakura, ella tan bonita, tan buena, tan honesta, tan sensible, tan dispuesta... Todos los personajes eran especiales en el mundo de Sakura y ella brillaba cualquiera fuese la ocasión.
En esta serie tambien hay determinados monstruos, estos son las cartas con las que ella combate al principio, para mantenerlas bajo su dominio, tras que despertaran por una travesura suya. Estas cartas provienen del antiguo poder del Mago Clow. De esta forma comienza su aventura y en ella conocerá otros chicos de sus edad, y otros mas grandes, que serán muy importante en el desarrollo de la historia e impactarán en su vida.
Hace dos años, así como fue con Sailor Moon, descargué la serie de Sakura Card Captors. Si bien había visto todos los capítulos tenía muchas ganas de tener guardada una copia de esta serie con la que me había encariñado tanto en su momento, además fue una buena oportunidad para cerrar la historia con las dos películas nunca había podido ver.

Yu-Gi-Oh
Esta serie la vi ya de más grande. Calculo que fue cuando tenía 14 años. Por su puesto, acompañado de mis amigos del barrio, pero además conocí algunos chicos más, porque en el centro vendían una copia (trucha) de las cartas y el lugar donde lo comprábamos era nuestro santuario para jugar al "duelo de monstruos". Si bien esta serie tambien está basada en monstruos, su aparición vinculada con cartas hacía que la fantasía de esta serie puediera emularse teniendo las cartas, jugando al juego que se había creado en base a la serie. Es hasta el dia de hoy que se que Daiana cuando puede se junta con otro amigo nuestro y juega con sus cartas... espero pronto poder unírmele.
Esta serie, como fue con las anteriores, no pude seguir viéndola por televisión cuando yo estaba enganchado viéndola, entonces el año pasado la descargué y la terminé de ver. Espectacular. Recordar los episodios que ya habia visto y ver los nuevos subieron mi entusiasmo por esta historia, pero no tenía con quien compartirlo, viviendo tan lejos de mis amigos del barrio ahora.

Otras series anime que tambien disfruté en su momento, aunque no tan intensamente como las que recién mencioné, fueron: Corrector Yui, La Leyenda de Orphen. Hace poco decidí bajar algunas series mas para ver y así conocí el clásico anime Evangelion, Fullmetal Alchemist entre los mas exitosos y recientes, Blue Seed y Death Note (buenísima serie, recomendada). Tambien recuerdo que una vez, conversando con mi amiga Belén, me habló de una serie reciente que descargó por curiosidad y me la pasó, se llama Special A Class y es del género cómica-romántica.

A cinco años de mi primer amor

on 7:54

Como pasa el tiempo. Como crecemos. Como quedan atrás tantas cosas. No me quejo, me asombro. Se me viene a la mente la época en que estuve de novio, por única vez en mi vida. Como me costó superar ese viejo primer amor. Cada año que pasaba despues de la ruptura calculaba la fecha en que me encontraba en la relación con ella y lo felices que eramos en ese momento. Y como despues se vino todo abajo. Ahora ya van 5 años desde que esa historia quedó en el pasado. Por suerte sigo adelante, no en otra relación, pero sí con mi vida. 5 años, waoo.
A veces me tira un poco abajo la idea de que sigo solo. Pero bueno, hay varias razones para plantearme por qué no estoy en una relación con alguien. Por eso intento no pensarlo mucho, porque es ilógico que me plantee el por qué. Y así como no volví a enamorarme de nuevo, cualquier canción, cualquier cosa que vea en la tele, puede recordarme a esa vieja época donde el mundo era color rosa, donde todo era hermoso, donde las mariposas flotaban en mi estómago (?), donde existía la magia.
Calculo que debe ser normal intentar hacer una recopilación y reconstruir la historia pensando qué hubiera sido si no hubiésemos terminado, o qué pasaría si nos diéramos otra oportunidad. Bueno, y si no es normal... ¿debería preocuparme? A estas alturas no me quiero preocupar por nada, nomás quiero disfrutar lo que tengo, lo que puedo. Quién sabe cuándo "el amor golpeará a mi puerta" para encontrarme con la persona indicada (si, ja-ja, como si yo creyera en eso hoy por hoy).

A 1 año del comienzo

on 2:07

Ya 1 año. Un año desde que en cuestión de 5 segundos cambió mi vida. Desde que todo hice un vuelco grande, un giro de 180 grados. Un año desde que dejé de cargar con una culpa para asumir mi elección como un estilo de vida. Waoo… ya un año.

15 de febrero del 2008. Me encontraba en Ciudad2 desde el primer día del mes, para estudiar y poder rendir una materia, que al no poder aprobarla en condiciones de libre me atrazaría un año de estudio. Y en eso, mi vida personal y social, en paralelo, iba a sufrir fuertes cambios que serían los aspectos protagonistas en lo que sucedería a aquella fecha tan importante para mí.

El día de San Valentín… uno más para mí. Tanto para el año pasado como para este. Yo sostengo que es un día del amigo repetido en el año, porque siempre existe aquel que no se encuentra en pareja y se realiza entonces una reunión “de consuelo”, por así decirlo, entre nosotros. Este 14 de febrero me levanté tarde porque había salido con Franco y sus amigas la noche anterior. Permanecí en casa estudiando y pasando ratos en internet. Me sentía un poco melancólico, recordando cosas, recordando sentimientos que me hacían llegar hasta lo mas profundo. Y ya no tenía esa razón por la cual entristecerme… entonces, creo que solo fui preso del recuerdo y la melancolía de aquello que me causaba esa gran tristeza. El amor que alguna vez sentí. Hoy en día no estoy enamorado, y ya hace rato que no lo estoy (el hecho del mencionado 15 de febrero me ayudó a superarlo), y se siente extraño, pues recuerdo con ternura, un yo en el pasado que vivía bajo las presiones de reprimir mi forma de ser o de cómo quería ser, cuando muchas personas influían en mi estado de animo, y era un completo enamoradizo. Cuando antes, mi pequeño corazoncito latía con pudor agitando cada momento en que alguna de esas personas entraba en mi (cerrado) mundo quizás con solo dirigirme unas palabras… quizás tan solo un saludo.

Y pareciera que todo es contradictorio… porque ahora que encontré mas o menos mi forma de ser y de vivir mi vida, esas cosas que antes eran super interesantes y quizás prohibidas para mí, hoy ya no me atraen, y le quitan esa emoción y esa adrenalina que me producía antes. Ahora es todo tan corriente que ya pasó de ser interesante y excitante. Antes, oir sobre gays era algo por demás extraño. Y yo quería dar vuelta la cara para hacer de cuenta que no me interesaba el tema, por ejemplo si hablaban al respecto en televisión… pero mi oído intentaba captar toda información que me alimentara a asumir parte de esa vida que quería negar y pensaba que jamás sería mía. La imagen de dos hombres besándose era algo que captaba totalmente mi atención, pero era algo que solamente podría ver en mi perturbada imaginación. Y era algo mágico. Hoy ya no sé lo que es para mí. Pero estoy dispuesto a convertirlo en lo que era antes.

He tenido un año distinto. He hecho cosas que en otro momento no hubiera hecho. Me he permitido vivir, equivocarme, animarme, arriesgarme, sentir bronca y cariño, convertir una tormenta en un dia de sol… son muchas cosas. Pero sigo en el reto del presente, ver como sigue esta historia. Ese año que me atrazaba con materias, que me permití cosas porque era mi año de descubrimiento ya pasó. Ahora se supone que todo vuelve a ser normal, y mi vida y mis deberes no van a esperar por mí, así que tengo que volver a la carrera para sacar ventaja a los obstáculos que siempre se presentan. Ahora es distinto, ahora es todo como nunca fue, ahora… no sé que va a ser de mí ni cómo sigue esto.

Ignacio II - el motor de mis deseos

on 3:20

Pero una vez que Ignacio se estaba convirtiendo en adolescente, no había quien lo frenara. Sus hormonas tenían un ritmo muy acelerado, y su curiosidad por adentrarse en ese mundo de lujuría era motor de su interés por conocer al respecto. Mientras que los demás nunca habíamos tocado el tema y nos manteníamos insípidos en la cuestión. Por lo que él fue quien rompió con esa estructura que yo había impuesto. Y entonces se empezó a hablar del asunto levemente, se empezaron a hacer bromas al respecto, y ya no había tanta tensión cuando tocábamos el asunto.

Por otro lado, Ignacio tambien se interesaba en la pornografía. Entonces, para estar siempre en sintonía con él, juntos fuimos conociendo de a poco los métodos de tener acceso a ese contenido adulto, tan prohibido y tan deseado en edad.
No sé si fue el hecho de verlo crecer a él, de verlo como se maravillaba con esas cosas que conmigo podía ver sobre el sexo, que a mi me encantaba tenerlo cerca de mí. Y poco a poco fui viéndolo ya no solamente como el amiguito con el que jugaba todas las tardes, sino como el pendejo que tenía al lado mío y hacía que me calentara de una manera única, como hasta el día de hoy nadie lo ha conseguido de mí.

Entonces, con estos hechos yo era más conciente de mi homosexualidad. Pero no quería pensar en eso, solamente disfrutar de tenerlo cerca. Mas tarde, cuando se prestaba la situación (en raras ocasiones), mirando pornografía (siempre hetero) tomamos como costumbre acompañar aquella calentura que nos generaba el contenido adulto, con una ligera frotación de nuestras pélvis con una almohada de por medio. Yo, por supuesto, disfrutaba mucho de tenerlo tan cerca de mí, y con tanto contacto físico llenándome de deseos y placer. Pero siempre me limité a lo que él quería y permitía que pasara. Alguna vez recuerdo que cuando yo me encontraba acostado (y el encima mío, con la almohada de por medio, en ese momento de calentura) no aguanté y con la excusa de alguna jugarreta tonta le apreté la cola. Esa cola que tanto deseaba, esa cola tan bien formada que tanto me desesperaba, y que tanto le había mirado. Esa vez me animé y la toqué. Y él hizo como si no pasara nada, y continuamos en ese momento que tan bien recuerdo. Nunca más tuve oportunidad de sacarme las ganas de tocarlo ahí, tan liberalmente.

Aparte de todo, entre Ignacio y yo siempre existió el otro contacto físico: la violencia (por supuesto que en menor grado). Dicen que “los que se pelean se aman” o que “los golpes son una forma de demostrar cariño”. No quiero utilizar alguna de estas frases conocidas para justificar, sino para atribuirle cierta parte de razón (al menos en este relato). Y es que pegarle a Ignacio era mi forma de sacarme las ganas de tener contacto con él. No sé si con el mismo motivo él tambien buscaba que yo le pegara, siempre me jodía, me buscaba, no podía dejar pasar ocasión para conseguirlo. Y no siempre terminaba bien… pero cuando yo me proponía no pegarle mas porque sabía que no era forma ni buen trato, él quería hacer de cuenta que no pasaba nada, y conseguía de distintas formas que yo tenga ese contacto con él nuevamente.

En incontables ocasiones, como lo fue hace dos noches que me invitó a dormir (babaaa… jeje), el contacto físico provocaba erecciones en mí que debía esconder. Pero creo en parte, implícitamente, era sabido que a mi me daba placer al menos ese tipo de contacto fisico con él. Una vez que me quedé a dormir en su casa, por la mañana, empezó tirándome ropa desde su cama cucheta (yo dormía en un colchón sobre el suelo)… y lo dejé pasar. Pero insistió, y yo no resistí. Entonces fui a buscarlo, y así y todo en ropa interior como estábamos, empezamos con los golpes. Y entre apretones y golpes, lo tuve encima mío, nuestros cuerpos se rozaron, toqué su pelvis, le hice cosquillas… y yo solamente gozaba. En un momento él estaba debajo de la cama, y yo voy a buscarlo mientras él se reía y se preparaba en posición de defensa… y lo ví. Tenía su pene erecto (por supuesto, debajo del calsoncillo). Y terminé de comprender que él tambien sentía cierto disfrute con ese juego nuestro.
Tambien ocurrió esta vez que me quedé a dormir. Ahora él es menos vergonzoso, y no siente pudor de andar en ropa interior (boxer) frente mío, mientras que yo intento no desviar mucho mi mirada para verlo, porque me encanta. Es el cuerpito precioso que me vuelve loco, que me saca de mis estructuras y me pone como cazador para acechar por su presa.

Por otro lado sé bien que, de una manera que no puedo explicar, Ignacio consigue de mí mis mayores calenturas, una gran atracción física de mi parte, la explosión de mis mayores deseos, pero no mas allá de eso. Es decir, sé que de él no estoy enamorado, que por el no siento amor, ni que puede haber una relación amorosa de por medio (de hecho, él es heterosexual –hasta que no se demuestre lo contrario, jeje- pero mirando mas allá de eso). Por tanto, él saca de mi el lado que hace la excepción a toda regla mía. De hecho, con él es con quien tengo claramente definido en mis deseos que me encanta jugar un rol de “activo” entre los dos (más allá de que nunca tuvimos sexo, ni mucho mas de lo que estuve contando sobre lo que ha sucedido).

Ese… ese es Ignacio, el mas pequeño de “el grupo” (de los cinco, que ya no es grupo). Como ha crecido este pendejo… jaja.

Cori