Hace dos años me encargué de hacerle saber a mi mamá sobre mi sexualidad. De esa forma comenzaba con mi trabajo de liberarme de las complicaciones que acarrea ocultar ese lado que en nuestra adolescencia trajo tanta confusión, vergüenza e inquietud.
Me propuse aprender de la homosexualidad, conocerla, familiarizarme, entender de qué se trata, reconocer que es algo natural, que es una característica más de mi persona y no me hace mejor ni peor. Como parte de ese trabajo de aceptación (si se puede resumir con esa palabra) tenía como objetivo hacer saber a mis familiares con mi propia voz y frente a frente lo que yo tenía para decir al respecto, confirmar eso que durante tanto tiempo tuve que ocultar, antes que tuvieran que enterarse por alguien más.
El año pasado tuve la oportunidad de charlar con mi hermano y contarle lo que me pasaba y cómo lo iba madurando.
De ambos tuve buena respuesta. En principio la aceptación y luego todo el apoyo de su parte. Nomás me quedaba un paso por dar: mi padre.
No sé si es el caso de la gran mayoría de gays que desean hablar con su padre, pero sé que un grupo grande tenemos una gran dificultad con esto. Claramente se debe a que él es quien representa (para quienes lo tenemos) la figura masculina que se encuentra en nuestras vidas desde que somos chiquitos y tiene mucho que ver con nuestro crecimiento y las formas que de él adoptamos.
Con mi papá la relación siempre fue distante. En mi familia siempre hubo falta de comunicación, pero desde la separación de mis padres que hubo un cambio positivo y ponemos esfuerzo en revertir eso y tratar de hablar las cosas. Entonces, con mi papá tambien traté de mejorar mi relación aunque no tengamos gustos en común para compartir. De todas formas, en mi vida nunca hablé con él (ni con mi mamá o mi hermano) de un tema que fuera personal, no era a lo que estaba acostumbrado. Sin embargo, yo me propuse hablar de mi sexualidad, así que el paso que me tocó dar fue grande.
Desde enero que venía buscando la situación para poder decirle. En su casa no podía ser porque está su mujer y siempre hay alguien más. Quería que hablaramos solos, frente a frente, nadie más. Lo invité varias veces a salir a tomar algo luego de que cerrara su negocio (comercio, donde trabajo con él) pero no pudo o se le pasó de largo. Pero ayer (martes, día de la mujer - de paso mando un saludo) tuve mi oportunidad: salimos a almorzar, como le especifiqué "solos los dos".
Tenía varias cosas para hablar con él ademas de mi sexualidad. Mi tema lo dejé para el final porque anteriormente había gente en las mesas cercanas del restaurant al que fuimos. Finalmente me tocó hablar. Se lo dije y enseguida me dijo que no tenía problemas, que estaba todo bien. De todas formas hice hincapié, como lo hice las veces anteriores, que conmigo se puede volver a hablar, me pueden preguntar lo que sea, que sé que no es lo más habitual hoy por hoy en la sociedad y por eso quiero darles lugar a conocer.
Listo, por fin lo conseguí.
Ahora me encuentro en una situación particular. Un momento que hace tiempo esperaba. Soy libre, me siento libre, no tengo la carga de decir "tengo que 'cuidarme' porque mis padres no saben nada". No, ya está. Puedo hacer lo que sea (que delate mi sexualidad) que si alguien les cuenta ellos ya lo saben por mí, y en los tres casos tuve una respuesta positiva.
Cuando pensaba sobre el momento de hablar con mi papá pensaba que sería muy facil hacerle saber a todos que soy gay, sin importarme lo que piensen. Todavía lo pienso, algo como una publicación en Facebook. De todas formas, ahora no tengo apuro; el apuro lo tenía por hablar con mi papá y eso ya está. Eso lo dejo para cuando me agarre el raye de querer hacerlo.
Que bueno es sentirse bien y tranquilo con uno mismo.
Oficialmente puedo decir que estoy fuera del armario.
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miércoles, 9 de marzo de 2011
viernes, 12 de noviembre de 2010
Continúa de: “Bajo presión de estudiante, parte 1”.
No es muy divertido hablar de todas estas cosas, pero es lo que me pasa y es lo que quiero expresar, lo que quiero descargar, porque lo llevo conmigo y me pesa. Además, todo esto tiene relación con lo ocurrido hace no muchos días.
Estuve en mi ciudad, de visita por el cumpleaños de mi mamá el mes pasado y horas antes de volverme tuve una particular conversación con mi papá. Él es un tipo bastante callado, sobretodo con su familia (que es con quien menos debió haber sido así), y si habla de algo seriamente es porque en realidad necesitaba decirlo.
Me preguntó por los estudios, cómo me iba llendo – es lo único por lo que pregunta sobre mi vida, despues nunca se entrometió ni nada por el estilo, cosa característica de mis padres, pero lo logran a tal punto de no estar muy al tanto de lo que me pasa, y a veces me gustaría que así fuera. Le contesté que bien, estuve aprobando algunos exámenes, pero bueno, no me resulta facil, que hay días y días.. y todo eso. Luego le dije:
- Estuve conversando con mamá y me contó que le dijiste que vas esperar hasta fin de año para evaluar qué hacer con el negocio – (mi papá trabaja en un comercio que es suyo) -.
- Así es. Las ventas no andan bien y no puedo seguir manteniendo esto. Voy a esperar a fin de año para ver como va la cuestión. Porque encima se viene el verano y es cuando menos venta hay. - Al ver que re-afirmaba lo que me había contado mi mamá me entró verdaderamente la preocupación.
- Pero entonces ¿qué vas a hacer?. - Resulta que desde que antes que yo naciera que tiene ese negocio y no me lo imagino, a su avanzada edad, trabajando de otra cosa.
- Y no sé. Veré que pueda surgir. Me meteré de viajante o no sé. Lo que no me gusta de cerrar el negocio es que es lo único que yo tengo para dejarles mío a vos y a tu hermano. - Y ahí entendí cuán importante es ese local para él, pues es lo único que ha conseguido para dejar a sus hijos como fruto de su esfuerzo de muchos años (teniendo en cuenta que mis padres están divorciados, aunque por suerte mantienen una buena relación).
Entonces le expliqué que me parece perfecto que me contara de la situación. Mis viejos siempre me dijeron que no me iba a faltar nada, que el estudio me lo iban a pagar siempre que pudieran. En años anteriores, nunca habíamos pasado por una crisis económica, a lo sumo ciertos ajustes porque las cosas fueron desmejorando, pero nunca para llegar a este punto; por eso fue que tomé noción de la situación actual y me preocupé. Le dije que si yo tuviera que parar con los estudios, volver un año (o el tiempo que fuere) y trabajar con él, que yo no tendría problemas. Que siento que a veces no sé qué tanto estoy aprovechando la posibilidad de estudiar, pero que saber como vienen las cosas me hace caer en la realidad de que nada es fácil. Creo que si tengo que trabajar con mi papá para ayudar a la parte financiera de mi familia, lo voy a hacer con gusto, además de que no sentiría que estoy siendo una carga (en cuanto a gastos se refiere) sino que, por el contrario, estaría siendo útil y además me ayudaría a motivarme para realmente evaluar la importancia de seguir adelante estudiando para recibirme cuanto antes posible. Si bien nunca pensé en dejar de estudiar, creo que tomar las riendas y cartas en el asunto ante esta dificil situación me haría recapacitar y ayudar a que cuando pueda volver esté más que determinado a terminar de estudiar.
Por lo pronto todo quedó en suspenso. Hasta que no lleguemos a diciembre no se sabe que ocurrirá. Por un lado me gustó la idea de pensar en volver un tiempo con mi familia y tener que trabajar en el negocio de mi papá (como era su idea, para no tener que cerrarlo, mientras el vería qué poder hacer). Me llamó la atención que esta idea me gustó mas de lo que pensé, y es que saber que volvería a estar de nuevo con mi familia me hizo sentir que voy a volver a estar contenido por ellos; si bien viviendo solo no estoy mal (y mi independencia es lo que más rescato de vivir solo) creo que me afecta el estar acá tan poco acompañado. Pero bueno, las cosas no están definidas y no se sabe lo que ocurrirá. El lado malo de no seguir estudiando el año que viene es que dejaría de vivir solo, como dije (que es algo que me gusta mucho), dejaría esta ciudad con las personas que conozco (aunque no veo tan frecuentemente) y me atrazaría todavía más en el estudio (pero sería con una justificada razón).
PD: lo único que me deja tranquilo de que las cosas no cambiarán, es que (mientras siga teniendo acceso de conexión a Internet) me llevo la blogósfera conmigo a donde vaya y siempre voy a poder escribir en mi blog para desahogarme de lo que sea necesario y voy a tener la posibilidad de chatear con los cibernautas (entre ellos lectores y bloggers) con los que me siento muy acompañado y han pasado a ser una parte necesaria para mí.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Se acerca el tiempo... "falta cada vez menos" (una frase estúpida que no puede faltar en una cuenta regresiva). Esta semana termino las clases, bien o mal las termino (o ellas terminan conmigo). Me queda un par de exámenes por rendir y ver si voy a pasar unas tranquilas vacaciones contento con lo que me correspondía hacer este año, o lamentándome de no haber hecho lo suficiente... todo depende de los resultados, pese a que mi conciencia está tranquila por aquello que yo puse mi esfuerzo.Y es que en la primera mitad del año me tomé un "medio año sabático" por así decirlo (iba a cursar a una materia únicamente, pero era tan poca mi voluntad en el estudio que la terminé perdiendo), con esto de destapar mi lado homosexual y animarme a explorar el territorio, entre gente y lugar de referencia gay. Comencé la segunda mitad del año conciente de que ya me había tomado el tiempo que necesitaba, pero que no iba a tomar mas tiempo porque sabía que debía volver a la responsabilidad del estudio. Y así fue como intenté mantenerlo, pese a que siempre escuchaba voces (internas y externas) que hacían referencia a mi vida sentimental, que no podía dejarla de lado... pero una vez más, quise hacer oídos sordos a ese lado de mi vida postergándolo por lo que implica el deber (tuve un par de intentos en conocer a alguien pero resultaron fallidos).
Estas vacaciones van a ser distintas, como vienen siéndolas desde las anteriores. Este verano cuento con carnet de conductor, y mi mamá no tiene problema alguno en darme el auto para las veces que quiera usarlo (es grandiosa ella, lo sé). Voy a estar en Ciudad1 disfrutando de la costanera, del rio, de mis amigos, de mi familia, del sol... de la paz y tranquilidad. Es cierto que me acostumbré a estar acá en Ciudad2, entre mis cosas, el departamento donde vivo, mis amigos, mi rutina, los lugares y la forma en que voy y vengo; pero una cosa no reemplaza la otra, y tambien quiero estar en casa, ser apapachado por mamá-santa que siempre me malcría con sus mimos, hecharme a jugar con mi perrita Candela (cuando pueda subo fotos de ella, es divina), quedarme en casa y mirar el techo simplemente o quizás hacer algo de lo que me quedó pendiente a lo largo del año.
Hace poco cuando fuí de visita a lo de Eliana, me contaba (entre tanto, tanto, taaanto que hablamos) que habló con su padre y que le estuvo contando sobre los amigos gays que tiene en esta ciudad. El padre parece haber entendido y estar a gusto con estas amistades que hizo (a tal punto que le dijo "me parece bien hija, porque para una mujer no hay mejor amigo que un hombre gay"), y le propuso a ella que invitara a estos amigos (entre los cuales estoy incluído) a ir de paseo por playas y hacer días de mar, para compartir mas intimamente entre nosotros.

Por otro lado, Santiago y Fabián tienen ganas de que hagamos un viaje tipo "excursión gay" (bueno, no creo que sea la forma de llamarlo) para pasar un fin de semana entre los tres de visita a Buenos Aires y conocer los boliches (discotecas o antros) gay de la gran ciudad. Ellos están dispuestos a entregarse a la lujuría que ofrecen aquellos lugares, y la verdad que la idea parece muy jugosa y tienta demasiado, jeje. Además, un viaje entre amigos... ¿qué mejor que eso? Nunca tuve esa experiencia.
Aparte de todo tengo que viajar a Comodoro Rivadavia, porque por allá tengo gran parte de familiares (toda mi familia viene de allá), y tengo pensado ir a visitar a mi abuela, mis tíos, primos, mi hermano (que tiene 15 años más que yo) y sus dos hijos (mis queridos sobrinos - 3 y 7 años). En general acostumbramos a pasar las fiestas de Navidad y Fin de Año entre familiares, pero la última vez mi mamá anunció la separación del matrimonio con papá, por tanto este año es distinto. Mi mamá decidió pasar las fiestas en Ciudad1, y no viajar para ver a los familiares, porque esas reuniones -sobretodo en estas fechas tan críticas y agitadas- suelen ser generadoras de malestar y conflicto entre familias si las cosas están un poco tensas (y lo están, con la mujer de mi hermano). Ella ya realizó su correspondiente viaje de visitas para El Dia de la Madre, mientras yo me tuve que quedar en Ciudad2 por el estudio, entonces dijo que me pagaría el pasaje para ir a visitar a todos porque me queda pendiente. Pero no pienso pasar mas de una semana allá, porque siempre que viajábamos para las fiestas pasábamos mucho tiempo y se volvía realmente aburrido, porque estaba entre los peques (mis primitos y mis sobrinos) o entre mis tíos y todos ellos, que si bien me gusta verlos un rato, pasar todo el día sin hacer nada lo hace bastante "embolante" (aburrido).
Además de todo tengo que pasar tiempo en Ciudad1, porque es la verdadera idea de las vacaciones. Tengo que estar tiempo con mi mamá y con mi papá. Además tengo propuesto hablar varias cosas con ellos (entre todo, mi sexualidad), porque quiero dar un giro a mi relación con ellos y empezar a confiarle mis secretos, porque llegué a un punto en que maduré y no voy a dejar que se me pase el tiempo sin permitirme acercarme más a ellos en cuanto pueda, si ellos no impulsaron (o yo no les permití) ese acercamiento anteriormente.

Y ni hablar de mis amigos del secundario, que tambien van todos a pasar las vacaciones a Ciudad1 y no puede faltar "el reencuentro". Juntarnos a charlar, reirnos un poco, contar lo que hemos hecho en el año, recordar viejos encuentros, viejas tardes en el colegio secundario, irnos a la playa del balneario mas cercano o cualquier otro plan que podamos llevar a cabo. Encima me he enterado que ha pasado la bola del comentario de mi homosexualidad y la de Ariel, por culpa de un chico que tuvo un conficto con él (y yo la ligue de rebote al parecer, porque mi relación con este chico era neutra - pasé mucha furia y pena tambien al enterarme del suceso, pero ahora es algo de menor importancia). Y a costa de esto, tengo que empezar a contar qué es lo sucedido... no tengo en vista negar nada, porque sé con quienes voy a hablar. Pero no me gustaría que se enteren mis cuatro amigos de El Barrio.
Y así es. Muchos proyectos, muchos planes, mucha gente para ver... creo que no voy a tener tiempo de aburrirme. Además, entre otras cosas quiero leerme un libro para aprender a usar Photoshop (cosa que no pude hacer en el año), leer algun libro interesante (una novela quizás), y no permanecer muy lejos de internet (podría ser perjudicial para mi salud, jeje..) - además, más que nunca quiero seguir con mi blog en las vacaciones e ir contando, entre todo, lo que vaya surgiendo.


