Me resultó chocante. Escribí mi "gran" confesión sobre mi sexualidad en Facebook para tener que evitar el momento de tener cara a cara a cada uno de mis amigos a los que deseaba que lo supiera, y me viene a pasar esto.
El viernes, cuando lo escribí en la red social, Daiana se encontraba en una sala de maternidad esperando a nuestra amiga que iba a dar a luz. Ella se encargó de avisarme, mensaje que me llegó mientras escribía el post donde contaba mi estado tras haber hecho la publicación en Facebook. Entonces, ella no sabía nada, porque desde aquel lugar no tenía acceso a internet, ni era el momento oportuno para conectarse. Por lo cual me sentía incómodo: yo había hecho pública mi verdad y ella todavía no lo sabía.
Horas despues de haber visto a nuestra amiga dar a luz a su hermoso varoncito, nos despedimos todos y yo me vine a casa. Sorpresivamente aparece ella con la idea de salir a una feria donde queria ir a ver a su primo tocar en una banda de música. Mientras haciamos tiempo hablamos de todo un poco. En un momento ella ingresa a su Facebook. En ese momento empecé a sentir incomodidad, sabía lo que se venía, aunque me hacía el desentendido. Ella miraba notificaciones, estados de sus amigos y en cierto momento entró a mi perfil. Allí estaba, mi gran confesión. Lo lee
-¿Qué? ¿Y eso? -me dice-.
-Algo que tenía que escribir -le contesto-.
-Ah, no sabia.
Luego nos quedamos en un pequeño silencio y comenzamos a hablar de otra cosa, como si no hubiera pasado nada, como si no tuviera importancia (pero sé que la tiene).
Todavía no hemos tenido oportunidad de abordar el tema, pero en algún momento creo que voy a tener que charlar con ella sobre cómo fue este proceso y tratar de que lo adopte como algo natural, aunque para ella pueda sonar descabellado, que no está tan familiarizada con la realidad de los homosexuales.
Que Agustín es mi novio debe estar sospechando, porque me ve mucho con él. De todas formas es increíble cómo elijo conversar con ella cuando estamos los tres presentes en un grupo de amigos. Es que no hay caso, conexión como la que tengo con ella es incomparable... mientras que con Agustín, bueno, se hace lo que se puede.
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martes, 15 de marzo de 2011
sábado, 20 de noviembre de 2010
Hay personas a las que envidio. Personas que brillan con luz propia de una manera muy llamativa. Personas que saben atraer personas, personas que tienen un don para relacionarse, para protagonizar los momentos que comparten con uno mismo, personas que saben hacerse querer. Me encantan este tipo de personas, bueno, resultan ser queribles para muchos. Pero de estas personas, hay algunas que puedo tolerar y otras que no.
Si bien este tipo de personas me atrae mucho por cualidades que yo carezco, todo se hecha a perder cuando en medio de todo eso que puedo admirar encuentro migajas de egocentrismo o aires de superioridad. Eso lo hecha a perder todo, toda esa magia que esa persona podía hacerme sentir. Porque valoro mucho la humildad y aprecio aquel que es de perfil bajo, que no quiere pasar por encima de nadie, que no necesita hablar mas fuerte que el otro para hacerse escuchar.
Ignacio, mi amigo del barrio, ese que fue tan amigo mío, que fue el mas chico del grupo, del que ya hablé en varios post anteriores, que fue el que más consiguió movilizar mis hormonas en plena adolescencia teniendo mis fantasias sexuales puestas en él... Ese mismo, Ignacio.
Hace pocos días fue su cumpleaños. No me faltó un mensaje en Facebook con mis buenos deseos; pero fue un mensaje de compromiso, y no lo disimulé. Ya hace un año que dejamos de hablarnos, que no tenemos trato el uno con el otro; bah, que él cortó el trato con quienes conformaba nuestro grupo (osea, con Daiana, Esteban y Carla tambien). Simplemente dejó de hablarnos, de juntarse con nosotros cuando era posible, de comunicarse absolutamente.
Él es una persona que considero especial. Es bastante terco, torpe, poco audaz... pero es una persona con mucha chispa. Es muy elocuente, muy creativo y siempre inventa cosas para alegrar los momentos. Es imposible no divertirse estando con él. Es alguien que encuentra la forma de entretener, de pasar un buen rato de todos modos. Es algo que yo no soy. Y en el grupo nuestro del barrio (nosotros, los otros cuatro) hemos sentido su ausencia. Pero no hay nada que pudieramos hacer.
Pero pienso en los momentos que hemos pasado de chicos, en las cosas que compartimos, todo lo que nos reímos, todo eso... y siento que lo extraño. E inmediatamente despues siento mucha bronca por extrañarlo. ¿Por qué yo necesitaría de él?. Porque sé que es una persona increíble, aunque no quiera reconocer la falta que le hace a nuestro grupo de toda esa locura divertida que solo él tenía para dar a su manera.
Además de todo, le tengo aprecio como a los otros tres por el hecho de que es como un hermanito (o bueno, algo así) para mí, porque lo vi crecer desde chico y en esas edad yo era un referente para él y me tenía cierta admiración. Pero al crecer, todo eso se perdió y encontró su lugar en su nuevo grupo de amigos, todos muy “cool” y muy “en onda”... así que bueno, allá él.
Tambien cambió en muchos aspectos. Se convirtió en un chico un tanto rebelde, no perfila alguien que se esfuerce por salir adelante, solo le importa andar de fiesta y ser uno de los “populares”. Y todo eso me hace dar bronca, sobretodo esto último.
En fin. A veces, muy de vez en cuando, pienso en él y me doy cuenta que no tengo alguien que le agregué a mi vida eso especial que él tenía para dar. Pero ya está. Y si bien no soy orgulloso por lo general, con él si me siento así, porque no voy a mostrarme menos siendo que en realidad quisiera que él volviera un poco a ser como antes y a compartir más con sus viejos amigos.
lunes, 19 de abril de 2010
Una nueva linda tarde de domingo. Nuevamente acompañado de Ariel, pero esta vez solamente con él. Charlamos un montón. Y de todo un poco. Desarrollamos bastante sobre la situación con su pareja despues de los conflictos, y cómo sigue la historia.
Y despues de escucharlo tanto me pasó la pelota. No había otra, me tocaba:
- ¿Y vos Alexis? ¿No pensas en tener pareja?
- Y... no sé. A veces sí y a veces pienso que mejor no por ahora. No sé si es mi momento. De verdad me gustaría poder compartir un montón de cosas con alguien muy especial en mi vida. Pero a veces siento que no estoy dispuesto a la responsabilidad y el compromiso de una relación. Y tambien siento algo de miedo.
- ¿Y vos Alexis? ¿No pensas en tener pareja?
- Y... no sé. A veces sí y a veces pienso que mejor no por ahora. No sé si es mi momento. De verdad me gustaría poder compartir un montón de cosas con alguien muy especial en mi vida. Pero a veces siento que no estoy dispuesto a la responsabilidad y el compromiso de una relación. Y tambien siento algo de miedo.
Así fue que empezamos a tratar el tema, "mi" tema. Y entre todo me dijo:
- No quiero decir que seas inmaduro -dijo él-, pero pareciera como que te falta por pasar muchas cosas, muchas experiencias. Yo no me arrepiento de nada de lo que viví. Si graficamos tu vida, sería una linea recta. Sin embargo la mía es lo mas similar a un electrocardiograma -me causó gracia su comparación-. Vos sos un chico perfecto... -ahí lo interrumpí-.
- No, perfecto no...
- Quiero decir, sos muy correcto -se corrigió-. Sos simpático, lindo, inteligente... Pero pareciera que vivís en tu mundo encerrado y ahí no te pasa nada. Y es por eso que siempre estás bien.
- No quiero decir que seas inmaduro -dijo él-, pero pareciera como que te falta por pasar muchas cosas, muchas experiencias. Yo no me arrepiento de nada de lo que viví. Si graficamos tu vida, sería una linea recta. Sin embargo la mía es lo mas similar a un electrocardiograma -me causó gracia su comparación-. Vos sos un chico perfecto... -ahí lo interrumpí-.
- No, perfecto no...
- Quiero decir, sos muy correcto -se corrigió-. Sos simpático, lindo, inteligente... Pero pareciera que vivís en tu mundo encerrado y ahí no te pasa nada. Y es por eso que siempre estás bien.
No estuve muy de acuerdo con su comentario -al margen de que siempre fuí calificado como "correcto"-. Osea, a él le pasaron muchas cosas, pero causaron un estruendo y por eso todo el mundo supo lo que le pasaba. No supe explicarle en ese momento que a mi me habían pasado muchas cosas, pero todo ocurría dentro de mi burbuja, dentro de mi mundo y no permitía que nada saliera al exterior. Pero todos esos cambios me afectaron. Y me afectan; nomás que soy menos demostrativo que él, frente a los demás.
- Yo no me arrepiento de nada de lo que me pasó, ni de la gente que conocí. Y es así que llegue a tener tantos amigos. No sé, cuando llegamos a esta ciudad a empezar la vida por nosotros mismos yo era tan diferente. Y siento que crecí.
- Yo no me arrepiento de nada de lo que me pasó, ni de la gente que conocí. Y es así que llegue a tener tantos amigos. No sé, cuando llegamos a esta ciudad a empezar la vida por nosotros mismos yo era tan diferente. Y siento que crecí.
Si, yo tambien crecí. Y me pasaron muchas cosas, pero insisto, no las saqué a la luz. Bien o mal, fue mi manera. Eso de que conoció mucha gente y tiene muchos amigos es cierto, y es lo que realmente admiro de él, y siempre está acompañado (eso tiene que ver con que no puede estar solo), y siempre ve a alguien. Y si me pongo al lado suyo, nada que ver yo. Me cuesta mucho conocer gente y es muy típico que yo pierda el contacto. (No es que me crea un estrella total, super exclusivo y selectivo... nada que ver, todo lo contrario).
No sé. La verdad que no sé que quiero. Pero no me arrepiento de nada. Sé que hago lo que puedo y disfruto todo en cuanto creo que es conveniente. Me privo de muchas cosas, pero porque creo que realmente lo vale, a modo de sacrificio -priorizo mucho los estudios como mi único responsabilidad- y me juega en contra en varios aspectos (como el tiempo que podría utilizar para aprender a sociabilizarme, mi eterna asignatura pendiente).
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Despues de que nos despedimos, vine a casa. Empecé a lavar ropa que tenía para no acumular más de lo que dejé en la semana mientras escuchaba música. Y en eso me llega un mensaje de texto (nada mas molesto que tener que atender el celu cuando uno tiene las manos mojadas - si bien era un mensaje, el tono del mensaje era prolongado y tenía que apagarlo). Era Daiana. Me escribía sin alguna intención en particular. Me alegró tener noticias suyas porque estuve pensando en ella y hacinedome la cabeza con historias fantasiosas muy ajenas a la realidad (al margen, me fui, jeje). De todas formas, todo lo que pintaba muy agradable terminó cortante así:
Bueno, que descanses, te extraño amigo.
Cuando se dice "amigo" se está puntualizando y especificando, para que el interlocutor sepa que "somos amigos" (por si no sabía). Pasa que entre ella y yo todo se puede sobre-entender. Y creo que otros mensajes anteriores se han prestado para sobre-entender. Pero ahora me pinchó todo el globo diciendo "te extraño, amigo". Osea, todo bien, sé que soy tu amigo, no me lo digas (¬¬); aunque claro que me hubiera gustado pensar que capaz me lo decía de manera mas profunda. Me revienta no poder dejar de hacerme la cabeza. Encima, nunca nos tratamos de "amigo/a", está demás. Incluso nos tratábamos como "hermanos", por eso sobre todo me extrañó. ¿Que etiqueta me estás poniendo en tu vida ahora, Daiana?.
martes, 13 de abril de 2010
Despues de un sábado sin compañía [post Sábado, solo, sereno], el domingo ya no tenía planes en lo absoluto más que dedicarme a los quehaceres de la casa, navegar por internet como es de costumbre y ver alguna peli quizás. Luego por la tarde recibí un mensaje de texto de Ariel para que nos juntemos a media tarde en su casa. Eso me subió un poco el ánimo, porque necesitaba distraerme con una conversación; además de que necesitábamos ponernos más al día -mas que nada yo con él, porque le han estado pasando muchas cosas juntas, en cambio yo no tenía novedades para contarle-. Despues de Ariel, otro chico tambien me escribió para que nos juntáramos, pero ya era tarde, porque ya tenía resuelto el día (se ponen de acuerdo, o todos o ninguno ¬¬).
Fuí a su casa y estuvimos charlando bastante. Las cosas que le pasan son muy complicadas, pero por suerte se está solucionando. Estaba la propuesta de salir a pasear en un lugar típico de la ciudad donde mucha gente se reúne un típico "domingo por la tarde", pero como era de esperar pasó el tiempo y se nos hizo un poco tarde. De todas formas, despues fuimos a la casa un de amigo de Ariel que estaba cumpliendo años, Julián. A Julián ya lo había visto alguna vez en el cumpleaños de Ariel, el año pasado. Me acuerdo que lo ví y me re gustó. Y me resultaba extraño que me gustara, porque no suelen llamarme tanto la atención los chicos; pero en ese momento del año estaba empezando un período de tiempo de "calentura" si así se lo quiere llamar (que me llevó, incluso, a soñar con este pibe - cosa que noté que sólo me ocurre cuando alguien me gusta mucho). Pero bueno, esto no tiene nada que ver, porque nunca pasó nada con este chico, simplemente me gustó (y sigo creyendo que es lindo) - tema aparte.
Estuvimos ahí con Ariel conversando con tres amigas invitadas que había y despues se sumó otro chico más que vivía en esa zona (y que intuitivamente pienso que es gay, pero no lo confirmé). La charla estuvo linda, me divertí. Necesitaba reunirme con un grupo y conversar desinteresadamente de algo. Y la verdad que lo disfruté. Ojala se me dé la ocasión de seguir viendo a Ariel, y a Julián tambien, un poco más de lo habitual porque a mis otros "amigos" no he tenido ganas de verlos. No es que yo tenga algo contra ellos, sino que mi conexión no es muy fuerte y el tiempo que comparto no me siento del todo cómodo; es por esto que llegué a la conclusión que sólo me interesa ver a dos amigos en esta ciudad: Ariel y Franco; (mis amigas/compañeras de la universidad tienen su vida aparte y se dedican mas a estudiar que a otra cosa - o tienen sus propios grupos para pasar su tiempo libre, por eso yo me tengo que rebuscar mis propias alternativas).
Así que fue un lindo día para cerrar el fin de semana. Y de esta forma, este domingo fue la contra-cara del día anterior. No me puedo quejar, porque pasé muy bien ambos días, pero no lo hubiera sentido así si el domingo no hubiese tenido la compañía que quería tener el sábado, o si en el fin de semana no tenía un tiempo para estar tranquilo y distraído como en el sábado.
jueves, 15 de enero de 2009
Este post surge como complemento de los post Ignacio I e Ignacio II. Además, si bien la historia tiene su lado como protagonista a este pendejo que me ha puesto los pelos (y algo mas) de punta, está Esteban en medio de todo, que en cierta forma influye del modo en que nos relacionamos entre los tres (el grupo que antes era de los cinco, se redujo a nosotros, porque con las chicas ya no existe el trato de antes y nosotros tenemos nuestro propio "feeling").El juego de roce que existió (y a veces ocurre todavía – eso contesta a El Humanista) es algo que disfruto mucho cuando se dá (que no es siempre que me quedo a dormir, sino cuando se da la circunstancia). Pero a veces me creo que lo hace solamente para tenerme a mí con el deseo de su cuerpito, porque no sé si a él le interesa ese rose conmigo. Todo pareciera indicar que sí, pero muchas veces parece un histeriqueo… por eso mucho no entiendo cuándo son las ocasiones que me permite que me acerque a él. Pero algo de lo que cada vez estoy mas seguro es que así como yo espero que se me dé la posibilidad de tener su cuerpo cerca del mío, él disfruta de tenerlo a Esteban cerca (el otro chico del grupo de El Barrio). Lo busca, le juega, le da vueltas, así como a mí me gusta hacer con él. Es como si fuera un juego en un triángulo no correspondido. Este triángulo no se cierra porque Esteban es imparcial a este juego, y siempre se queda mirando desde afuera.
Yo sé que Esteban se está reprimiendo muchas cosas y no se permite disfrutar de ese deseo sexual que todos sufrimos a la edad de esa plena adolescencia, pero su caso es muy particular. Pero antes, de chico, él era mas expresivo. Antes demostraba más (antes, y hablo de chico chico, como a los 6 u 8 años). Antes se le notaba más lo maricón, antes me demostraba mucho que yo le gustaba. Antes se me acercaba y quería que yo tuviera un contacto con él… pero yo solamente me hacía el estúpido. Cobarde, huía de esas situaciones que de tan chico me eran tan incómodas, y no podía enfrentar, sino –como siempre era más facil hacer- ignoraba las cosas y hacía de cuenta que no pasaba nada… como quien dice, hasta que pase la tormenta. Últimamente aprendí que de situaciones así de las que siempre escapaba pueden ser muy interesantes si uno se atreve a enfrentarlas… cosa que he aprendido a hacer, pero bueno, eso ya es otra cuestión.
A todo esto, venía que a mí me atrae Ignacio, pero a su vez Ignacio se siente atraído por Esteban. Y Esteban, quien antes se sentía atraído por mí, ahora no participa de ese juego. Por otro lado, yo estoy aprendiendo a ver a Esteban como todo un jóven con sus buenos rasgos para ameritarle. En lo que es físicamente (además de su personalidad), Ignacio y Esteban son muy diferentes. Ignacio es rubiecito, de descendencia rusa por parte del padre y se le destaca muy bien, de cuerpo delgado (y últimamente con su desarrollo, muy bien marcado). Esteban es morocho, de cabello y de piel, siempre fue delgado y ahora mas que nunca, pero tiene buen cuerpo tambien… aunque siempre lo tuvo, ese cuerpo envidiable que tienen los negros de raza. Estos son los dos. Y yo, distinto a ellos, soy de donde empieza la historia esta del triángulo no correspondido.En respuesta a unos comentarios, sé que por Ignacio no siento nada de afecto, no puede haber amor. Tambien sé que él no lo siente por mí, porque ya me alcanza con ver que a él le atrae físicamente Esteban. Pero quitando todo este juego sin sentido, Ignacio, agrandado como es, está en su etapa de intentar demostrar toda su hombría y machismo propio de su edad y su grupo de amigos. Ahora mas que nunca se agranda y va en busca de mina que se le cruce para tranzar con
ella, y ponerse de novio si le da la gana. Me han llegado rumores por parte de Esteban, quien está mas al tanto porque se ven mas seguido, que Ignacio ya debutó sexualmente. ¿Y yo?, pues celoso. Celoso cuando me entero que estuvo con una chica, celoso porque él anda en busca del otro género (aunque no sé si por propia motivación o sólo para quedar bien frente a sus amigos), desilusionado en cierta forma porque se me va toda esperanza de ese lado homosexual que yo creí que tenía y que en nombradas ocasiones compartía conmigo (algo de lo que no estoy seguro que le deseo, pero sí algo de lo que disfrutaba mucho). Por eso trato de interrumpir las novedades que me trae Esteban sobre la cuestión, cuando se entera algo nuevo de esa moda que está teniendo de agarrarse un monton de chicas. En parte tambien me desagrada porque es algo que yo nunca pude hacer, y me hubiese gustado… pero son cosas que no están en mí. Es un sinfín de cosas que me hacen querer separarme de Ignacio cuando surgen esas cosas.Por el momento, Esteban y yo estamos compartiendo bastante. Nos vemos seguido, nos conectamos, charlamos, nos vamos de paseo… y nos aburrimos mucho. Sin el impulso necesario (ese impulso lo suele dar Ignacio cuando se encuentra presente) con Esteban me puedo aburrir demasiado, porque se pone de mal humor sin razón (o por razón desconocida) y yo ante tal caso me distancio, y respeto su actitud y sus silencios, pero es algo que puede tornarse muy tedioso. Hoy nos vimos, pero no fue así, porque hoy yo estaba divertido, estaba tonto y bromeaba de tal forma que pude animar la situacion (esa tontera es método que aprendí de lo divertido, aunque mediocre, que puede ser el aporte que dá Ignacio en cada encuentro).
viernes, 2 de enero de 2009
Por otro lado, Ignacio tambien se interesaba en la pornografía. Entonces, para estar siempre en sintonía con él, juntos fuimos conociendo de a poco los métodos de tener acceso a ese contenido adulto, tan prohibido y tan deseado en edad.
No sé si fue el hecho de verlo crecer a él, de verlo como se maravillaba con esas cosas que conmigo podía ver sobre el sexo, que a mi me encantaba tenerlo cerca de mí. Y poco a poco fui viéndolo ya no solamente como el amiguito con el que jugaba todas las tardes, sino como el pendejo que tenía al lado mío y hacía que me calentara de una manera única, como hasta el día de hoy nadie lo ha conseguido de mí.
Entonces, con estos hechos yo era más conciente de mi homosexualidad. Pero no quería pensar en eso, solamente disfrutar de tenerlo cerca. Mas tarde, cuando se prestaba la situación (en raras ocasiones), mirando pornografía (siempre hetero) tomamos como costumbre acompañar aquella calentura que nos generaba el contenido adulto, con una ligera frotación de nuestras pélvis con una almohada de por medio. Yo, por supuesto, disfrutaba mucho de tenerlo tan cerca de mí, y con tanto contacto físico llenándome de deseos y placer. Pero siempre me limité a lo que él quería y permitía que pasara. Alguna vez recuerdo que cuando yo me encontraba acostado (y el encima mío, con la almohada de por medio, en ese momento de calentura) no aguanté y con la excusa de alguna jugarreta tonta le apreté la cola. Esa cola que tanto deseaba, esa cola tan bien formada que tanto me desesperaba, y que tanto le había mirado. Esa vez me animé y la toqué. Y él hizo como si no pasara nada, y continuamos en ese momento que tan bien recuerdo. Nunca más tuve oportunidad de sacarme las ganas de tocarlo ahí, tan liberalmente.
Aparte de todo, entre Ignacio y yo siempre existió el otro contacto físico: la violencia (por supuesto que en menor grado). Dicen que “los que se pelean se aman” o que “los golpes son una forma de demostrar cariño”. No quiero utilizar alguna de estas frases conocidas para justificar, sino para atribuirle cierta parte de razón (al menos en este relato). Y es que pegarle a Ignacio era mi forma de sacarme las ganas de tener contacto con él. No sé si con el mismo motivo él tambien buscaba que yo le pegara, siempre me jodía, me buscaba, no podía dejar pasar ocasión para conseguirlo. Y no siempre terminaba bien… pero cuando yo me proponía no pegarle mas porque sabía que no era forma ni buen trato, él quería hacer de cuenta que no pasaba nada, y conseguía de distintas formas que yo tenga ese contacto con él nuevamente.En incontables ocasiones, como lo fue hace dos noches que me invitó a dormir (babaaa… jeje), el contacto físico provocaba erecciones en mí que debía esconder. Pero creo en parte, implícitamente, era sabido que a mi me daba placer al menos ese tipo de contacto fisico con él. Una vez que me quedé a dormir en su casa, por la mañana, empezó tirándome ropa desde su cama cucheta (yo dormía en un colchón sobre el suelo)… y lo dejé pasar. Pero insistió, y yo no resistí. Entonces fui a buscarlo, y así y todo en ropa interior como estábamos, empezamos con los
golpes. Y entre apretones y golpes, lo tuve encima mío, nuestros cuerpos se rozaron, toqué su pelvis, le hice cosquillas… y yo solamente gozaba. En un momento él estaba debajo de la cama, y yo voy a buscarlo mientras él se reía y se preparaba en posición de defensa… y lo ví. Tenía su pene erecto (por supuesto, debajo del calsoncillo). Y terminé de comprender que él tambien sentía cierto disfrute con ese juego nuestro.Tambien ocurrió esta vez que me quedé a dormir. Ahora él es menos vergonzoso, y no siente pudor de andar en ropa interior (boxer) frente mío, mientras que yo intento no desviar mucho mi mirada para verlo, porque me encanta. Es el cuerpito precioso que me vuelve loco, que me saca de mis estructuras y me pone como cazador para acechar por su presa.
Por otro lado sé bien que, de una manera que no puedo explicar, Ignacio consigue de mí mis
mayores calenturas, una gran atracción física de mi parte, la explosión de mis mayores deseos, pero no mas allá de eso. Es decir, sé que de él no estoy enamorado, que por el no siento amor, ni que puede haber una relación amorosa de por medio (de hecho, él es heterosexual –hasta que no se demuestre lo contrario, jeje- pero mirando mas allá de eso). Por tanto, él saca de mi el lado que hace la excepción a toda regla mía. De hecho, con él es con quien tengo claramente definido en mis deseos que me encanta jugar un rol de “activo” entre los dos (más allá de que nunca tuvimos sexo, ni mucho mas de lo que estuve contando sobre lo que ha sucedido).Ese… ese es Ignacio, el mas pequeño de “el grupo” (de los cinco, que ya no es grupo). Como ha crecido este pendejo… jaja.
Es el menor del grupo (un año menos que los demás, 3 años menos que yo). Es el mas divertido, se pasa todo el tiempo hablando tonteras que te hacen reir. A veces puede ser medio insoportable, porque con él no se puede hablar enserio. Le gusta llamar la atención y estar siempre en actividad, no se puede quedar quieto.
Los otros 3 y yo vivíamos en la misma cuadra (ellos siguen viviendo allí, pero o en el 2006 me mudé). Él vive en la esquina de la cuadra de enfrente.
Cuando eramos chicos, muy pocos sabían del chico de la esquina (él). Algunos decían que los padres eran muy malos con él y no lo dejaban salir a jugar. Uno de los vecinos decía escucharlo en el patío jugando solo cantando canciones, pasando las tardes sin amigos con quien divertirse. Daiana era la única de nosotros 4 en tener contacto con él, con quien en un tiempo se juntaban a jugar (a todo esto, Ignacio tendría 5 o 6 años). Con el tiempo sentí celos de que Daiana, mi amiga incondicional con quien ya pasaba interminables tardes con ella, se tomara tanto tiempo para visitar a Ignacio. Ella decía que era un buen chico, pero que no le gustaba salir a jugar.
Un día nos juntamos un grupo importante a jugar en la calle, pero nos faltaba ella. Daiana estaba en la casa de Ignacio, y yo quería que saliera a jugar. Entonces la fuimos a buscar entre varios. Toqué la puerta y me atendió la mamá de Ignacio:
- Hola, ¿está Daiana acá?
- Si, esperáme que la llamo.
(ella aparece en el marco de la puerta de entrada)
- Hola Dai, ¿querés salir a jugar?
- Si, pero… estoy acá con Ignacio.
- Y bueno… no importa, decile que venga tambien si quiere.
- Está bien, le voy a preguntar, pero no sé si querrá.
Y esa tarde salió a jugar con nosotros. Fue rarísimo porque en un primer momento nadie lo conocía, y después se convirtió en el más entusiasta. Entre nosotros nos mirábamos y decíamos “¡qué chico raro!”. Pero bueno, nos divertimos en grupo. Y desde entonces él se unió a nosotros y comenzamos a verlo seguido. Tiempo después nos enteramos de que él no salía a la calle por vergüenza en un principio (es ilógico, porque podría decir que él es la persona con menos vergüenza que conozco –en el buen sentido-).
Despues fue de los más cariñosos. Era el mas chico del grupo y la diferencia se notaba. Pero nos manteníamos unidos. Ya eramos cinco, y estabamos constituídos.A veces él y yo nos juntábamos a jugar. Yo iba a su casa o él a la mía. Nosotros dos, porque los demás no estában, o por cualquier otra razón. Y la pasábamos bien. Cada tanto que lo veía me daba un dibujo, porque cuando estaba solo dibujaba cosas, escribía mensajitos (frases cortas, con letras de un pendejo de primer grado de primaria) – tales dibujos todavía los conservo, con un lindo recuerdo de quién era antes Ignacio. Los padres me querían mucho. Me invitaban a comer, tambien cuando él tenía que ir a la casa de la abuela porque se aburría si estaba solo. Con el tiempo supe que la mamá de él me quería tanto que sentía que me podía cuidar como si fuera hijo suyo; lo cual tiene relación con que antes de que ellos pudieran tener a Ignacio, ella perdió varios hijos en embarazo o después de nacer, y uno de ellos (no sé si el ultimo que perdió) tendría que tener mi edad.
En cierta forma, también Ignacio fue el mas ingenuo, el mas inocente (no por eso santito) y el mas inmaduro. Las primeras dos características que mencioné cambiaron cuando alcanzó sexto grado de la primaria (11 o 12 años). En su escuela y su entorno empezó a conocer sobre sexo, con ideas básicas de cómo nacen los bebes (impulsado por la intriga de saber qué era lo que hacían los perros que “se pegaban” – osea, cuando tenían relaciones). Sobre la inmadurez… la sigue conservando, sigue siendo muy inmaduro, y eso es lo que por ahí marca la diferencia con los demás, pero ya no tanto de edad. De todas formas, ser quien es hace que sea quien pone la chispa de diversión y de entretenimiento a cada rato.
Yo, siendo el más grande del grupo de 5, siempre me mantenía en la sintonía de ellos. Además era lo que yo quería, la razón por la que me gustaba estar con ellos, y no con chicos de mi edad. Por eso al mismo tiempo trataba de ser el ejemplo. Además, de por si, mi forma de ser era de “un chico muy correcto”: era (muy) buen estudiante, me dirigía de buena manera con los chicos, compartíamos diversión sana, no decía malas palabras y no permitía que ellos las dijeran, si veía que estaban haciendo algo mal intentaba ser mediador entre los conflictos, tratar de que sepan pedir perdón y mantenernos unidos (será por eso que los padres de los cuatro siempre me quisieron tanto).
sábado, 6 de diciembre de 2008
Dejo el siguiente post (que ya estaba publicado en mi viejo blog) para dar una idea de una persona que es importante, y de la que próximamente voy a estar contando algo. Su nombre es Franco. El post fue publicado el día: sábado 19 de julio de 2008
En color azúl dejo destacado lo más importante para quien no quiera leer todo el post, que contiene demasiados detalles quizás, para el punto en cuestión.
En noviembre del 2007 uno de mis contactos me había pasado su msn para chatear y ver si me animaba con él ir a la fiesta gay tan popular que se anunciaba venir. Yo estaba renegado en no ir a esa fiesta, pero acepté conocerlo por chat para no ser yo "descortés". La verdad que conocer gente no es mi mejor materia, y soy un tanto torpe para dar una primera impresión.
Su nombre es Franco. No parecía nada fuera de lo normal. Conversamos, y entendió que yo no quisiera ir a la fiesta. Me sacaba temas de conversacion a los que no aportaba mucha fluidez, pero eso es parte de mi torpeza. Ademas, en esa época yo estaba confundido sobre mi orientación sexual y no era facil hablar con quien me conocía como bisexual.
No pasó a ser nadie importante hasta unos meses despues. En febrero, una noche nos encontramos en mi departamente conectados al msn desde mi pc Santiago, Ariel y yo. En una de esas, deciden hablarle a Franco. Chistes van y vienen. Nos divertíamos bastante. Entonces Franco propuso de juntarnos los cuatro para seguir conversando y concoernos en persona. Al mismo tiempo estabamos conociendo a Santiago, era la primera vez que nos juntabamos con él esa misma noche, pero parecía ser buena onda y si bien se perseguía un poco por estar comenzando una vida oculta desde su lado homosexual, no ejerció mucha resistencia tampoco para empezar a conocer gente y juntarse con Ariel y conmigo.
Nos juntamos los cuatro y fuimos a tomar algo a una confitería. Jugamos al pool y nos divertimos mucho. Al principio a Ariel no le calló muy bien Franco, pero de regreso de la confitería, conversando en mi casa, cambió de parecer. Tocamos muchos temas y entre ellos las experiencias sexuales de cada uno. Franco nos contaba que durante el año pasado había sido un chico totalmente diferente, que tenía mucho sexo y vivía de joda en joda, no estudiaba y apenas había conseguido un trabajo en los últimos meses del año para estabilizarse. Ahora estaba mas controlado según nos contaba.
Charla va, charla viene... las horas pasaban, y la noche ya se había convertido en madrugada, y empezaba a ser mañana. Ya estabamos cansados. Entonces Ariel propuso que subiera a mi departamente (que consiste en una pieza y un baño nomas - espacio reducido) un colchon para que descansáramos. Yo sabía que podía ser parte de un plan suyo para tener acercamiento a Santiago, porque era mas que claro que tenía sus intereses puestos en él.
Subí el colchón, bajé la persiana... y a dormir. En el colchón del piso habían quedado durmiendo Santiago y Ariel, y en mi cama estábamos Franco y yo. Mientras habíamos conversado con él yo no pensaba mas que era un chico simpático y un poco lindo. Luego, cuando lo conocimos esa noche me agradó un poco mas. En ese momento, tenerlo al lado mio en la misma cama, me produjo una sensación de atracción importante. Estabamos durmiendo uno atras del otro, mi espalda contra la pared, y compartíamos la almohada. Quería acercame un poco mas, rosar nuestros cuerpos, que sienta que me despertaba atracción, pero al mismo tiempo no quería que se diera cuenta, porque no podía ocurrir nada raro ahí, porque al lado estaban en el colchón Santiago y Ariel. Entonces, guardé mis ganas de tocarlo, y dormí despues de pensar un rato.
Mas tarde, siento que el se venía sobre mi. Entonces, pensando en que se encontraba dormido, me hice para atras. Pero siguió acercándose a mí, y yo ya estaba contra la pared. Era obvio que se estaba refregando en mi cuerpo. Mi corazón latía fuerte. Me sentía nervioso, pero al mismo tiempo me gustaba como estaba actuando. Quería apoyar mi mano en su cintura pero no me animaba. No entendía por que me sentía tan confundido. Entonces, toma mi mano y la pone sobre su pelvis. Y empiezo a acariciarlo, y él a mí. Gira, de modo que queda mirándome, y nos besamos, y nos acariciámos. Fue un momento muy lindo. Ademas divertido porque debíamos guardar silencio para que no se despierten los chicos. Por ahí Ariel agarraba el celular y veía si tenía un mensaje, y yo pensé que ya había escuchado nuestros "chupeteos", pero no. Entonces con Franco disfrutamos de unos "mimos" que se pronlongaron y se repitieron a lo largo de esa mañana.
Yo no suelo entregarme tan facilmente a una persona, pero de algún modo me tenía atrapado. Me había entregado a ese tierno e intenso momento y sentía que no quería que se aleje de mí. Seguimos viendonos en los siguientes días. Cada 6 dias, nos vimos 3 veces. Las 3 veces repetimos esas caricias que habían hecho para mí una nueva experiencia en el contacto sexual con otro hombre (que me gustaba mucho mas que mis relaciones pasadas de sexo a las que no había sabido esquivar).
Pasó un tiempo, y vino a casa de nuevo. Luego de un tiempo, regresó nuevamente. Ambas veces no ocurrió nada. Y es que no teníamos mucha comunicación para hablar de lo nuestro, de nuestra relación y de lo que queríamos tener.
Una vez me dijo que uno de sus colegas del trabajo le dijo que descubrió que él era gay. Mas tarde me dijo que ese colega gustaba de él, pero el no quería tener nada con ese chico según me dijo. Luego me cuenta que este compañero le dió un beso, que él no supo esquivar. Yo me sentía realmente mal, pero estaba confundido, porque no podía reclamarle nada, porque no hablabamos y no sabíamos que queríamos del otro. No era mi novio, no podía hacer nada contra él. Entonces tomé mas distancia. Me dí cuenta que a él le gustaba su compañero. Según me contaba luego de eso no ocurrió mas nada.
Él me tenía mucha confianza, así que seguíamos hablando, yo lo seguía escuchando porque sufría de muchas depresiones, pero aún así me costaba ser sólo un amigo para él.
En un momento me dijo que estaba confundido y que no sabía si sentía algo por una compañera del instituto donde estudia (encima el se considera unicamente gay, no bisexual como yo). Yo no entendía nada, sólo me sentía mal. Y sentía que no podía decirle nada, y es que no quería actuar de una forma "descubicada". Creo que me equivoqué, si, creo que sí.
Y así fue lo nuestro en mayo. A fin de este mes, hablando y chisteando un poco, me dice que ya tenía un chico con quien tener sus cosillas. Entonces a mi la cara de chiste se me fue, pero esta conversación era por internet, y no había webcam que demostrara mi gesto. Él enseguida se desconectó para escapar de tener que darme explicaciones que yo jamás le reclamé.
En la segunda quincena de junio me llama y me dice que hace dos semanas estaba de novio. Que se sentía mal y avergonzado porque no me había contado antes, pero sentía que me tenía que contar. Sin embargo, a mí me costaba saber que ya no tenía mas oportunidad de nada.
Mi relación con él ahora se limita a una amistad basada en mucha confianza. Hace poco tiempo él estuvo acá y me contó lo que estaba haciendo, me contó de su trabajo y sus estudios, de que andaba bien con su novio, que se sentía mal porque se había peleado con un amigo de él que parece está celoso de que tenga novio. Y yo, a todo esto, sólo escuchando y aconsejando, siendo totalmente imparcial a toda la historia que tuvimos, que fue importante para mí, pero que ya no tiene lugar en la historia de ahora. Todas las explicaciones, las charlas y las aclaraciones que quedaron pendientes... no se concretaron y ya no quedan oportunidades para que se concreten. Entonces, me quedo con otra experiencia mas, de sentir algo por alguien, y dejar todo en un paquete con un envoltorío muy lindo, pero hueco en su interior.
Ahora no quiero apresurarme a conocer a nadie. Nunca tuve prisa en eso, y sólo quiero que las cosas se den. Lamento no haber actuado de otra forma, para que no se me escape la oportunidad de estar con la persona con la que parecía pasar algo interesante, pero lo dejo como una lección aprendida.
Ser amigo de él no es tan fácil, porque me sigue gustando, pero sigo encontrando ciertas cosas en él que no comprendo y no me gustán, pero que no tienen importancia a la hora de ver que es alguien especial para mí. Como no tenemos tanta comunicación, no es dificil seguir adelante y hacer de la mía.
Ojalá no tarde mucho en llegar alguien con quien compartir algo realmente lindo, porque no busco nada ligero y pasajero.
En color azúl dejo destacado lo más importante para quien no quiera leer todo el post, que contiene demasiados detalles quizás, para el punto en cuestión.
En noviembre del 2007 uno de mis contactos me había pasado su msn para chatear y ver si me animaba con él ir a la fiesta gay tan popular que se anunciaba venir. Yo estaba renegado en no ir a esa fiesta, pero acepté conocerlo por chat para no ser yo "descortés". La verdad que conocer gente no es mi mejor materia, y soy un tanto torpe para dar una primera impresión.Su nombre es Franco. No parecía nada fuera de lo normal. Conversamos, y entendió que yo no quisiera ir a la fiesta. Me sacaba temas de conversacion a los que no aportaba mucha fluidez, pero eso es parte de mi torpeza. Ademas, en esa época yo estaba confundido sobre mi orientación sexual y no era facil hablar con quien me conocía como bisexual.
No pasó a ser nadie importante hasta unos meses despues. En febrero, una noche nos encontramos en mi departamente conectados al msn desde mi pc Santiago, Ariel y yo. En una de esas, deciden hablarle a Franco. Chistes van y vienen. Nos divertíamos bastante. Entonces Franco propuso de juntarnos los cuatro para seguir conversando y concoernos en persona. Al mismo tiempo estabamos conociendo a Santiago, era la primera vez que nos juntabamos con él esa misma noche, pero parecía ser buena onda y si bien se perseguía un poco por estar comenzando una vida oculta desde su lado homosexual, no ejerció mucha resistencia tampoco para empezar a conocer gente y juntarse con Ariel y conmigo.
Nos juntamos los cuatro y fuimos a tomar algo a una confitería. Jugamos al pool y nos divertimos mucho. Al principio a Ariel no le calló muy bien Franco, pero de regreso de la confitería, conversando en mi casa, cambió de parecer. Tocamos muchos temas y entre ellos las experiencias sexuales de cada uno. Franco nos contaba que durante el año pasado había sido un chico totalmente diferente, que tenía mucho sexo y vivía de joda en joda, no estudiaba y apenas había conseguido un trabajo en los últimos meses del año para estabilizarse. Ahora estaba mas controlado según nos contaba.
Charla va, charla viene... las horas pasaban, y la noche ya se había convertido en madrugada, y empezaba a ser mañana. Ya estabamos cansados. Entonces Ariel propuso que subiera a mi departamente (que consiste en una pieza y un baño nomas - espacio reducido) un colchon para que descansáramos. Yo sabía que podía ser parte de un plan suyo para tener acercamiento a Santiago, porque era mas que claro que tenía sus intereses puestos en él.
Subí el colchón, bajé la persiana... y a dormir. En el colchón del piso habían quedado durmiendo Santiago y Ariel, y en mi cama estábamos Franco y yo. Mientras habíamos conversado con él yo no pensaba mas que era un chico simpático y un poco lindo. Luego, cuando lo conocimos esa noche me agradó un poco mas. En ese momento, tenerlo al lado mio en la misma cama, me produjo una sensación de atracción importante. Estabamos durmiendo uno atras del otro, mi espalda contra la pared, y compartíamos la almohada. Quería acercame un poco mas, rosar nuestros cuerpos, que sienta que me despertaba atracción, pero al mismo tiempo no quería que se diera cuenta, porque no podía ocurrir nada raro ahí, porque al lado estaban en el colchón Santiago y Ariel. Entonces, guardé mis ganas de tocarlo, y dormí despues de pensar un rato.
Mas tarde, siento que el se venía sobre mi. Entonces, pensando en que se encontraba dormido, me hice para atras. Pero siguió acercándose a mí, y yo ya estaba contra la pared. Era obvio que se estaba refregando en mi cuerpo. Mi corazón latía fuerte. Me sentía nervioso, pero al mismo tiempo me gustaba como estaba actuando. Quería apoyar mi mano en su cintura pero no me animaba. No entendía por que me sentía tan confundido. Entonces, toma mi mano y la pone sobre su pelvis. Y empiezo a acariciarlo, y él a mí. Gira, de modo que queda mirándome, y nos besamos, y nos acariciámos. Fue un momento muy lindo. Ademas divertido porque debíamos guardar silencio para que no se despierten los chicos. Por ahí Ariel agarraba el celular y veía si tenía un mensaje, y yo pensé que ya había escuchado nuestros "chupeteos", pero no. Entonces con Franco disfrutamos de unos "mimos" que se pronlongaron y se repitieron a lo largo de esa mañana.
Yo no suelo entregarme tan facilmente a una persona, pero de algún modo me tenía atrapado. Me había entregado a ese tierno e intenso momento y sentía que no quería que se aleje de mí. Seguimos viendonos en los siguientes días. Cada 6 dias, nos vimos 3 veces. Las 3 veces repetimos esas caricias que habían hecho para mí una nueva experiencia en el contacto sexual con otro hombre (que me gustaba mucho mas que mis relaciones pasadas de sexo a las que no había sabido esquivar).
Pasó un tiempo, y vino a casa de nuevo. Luego de un tiempo, regresó nuevamente. Ambas veces no ocurrió nada. Y es que no teníamos mucha comunicación para hablar de lo nuestro, de nuestra relación y de lo que queríamos tener.
Una vez me dijo que uno de sus colegas del trabajo le dijo que descubrió que él era gay. Mas tarde me dijo que ese colega gustaba de él, pero el no quería tener nada con ese chico según me dijo. Luego me cuenta que este compañero le dió un beso, que él no supo esquivar. Yo me sentía realmente mal, pero estaba confundido, porque no podía reclamarle nada, porque no hablabamos y no sabíamos que queríamos del otro. No era mi novio, no podía hacer nada contra él. Entonces tomé mas distancia. Me dí cuenta que a él le gustaba su compañero. Según me contaba luego de eso no ocurrió mas nada.
Él me tenía mucha confianza, así que seguíamos hablando, yo lo seguía escuchando porque sufría de muchas depresiones, pero aún así me costaba ser sólo un amigo para él.
En un momento me dijo que estaba confundido y que no sabía si sentía algo por una compañera del instituto donde estudia (encima el se considera unicamente gay, no bisexual como yo). Yo no entendía nada, sólo me sentía mal. Y sentía que no podía decirle nada, y es que no quería actuar de una forma "descubicada". Creo que me equivoqué, si, creo que sí.
Y así fue lo nuestro en mayo. A fin de este mes, hablando y chisteando un poco, me dice que ya tenía un chico con quien tener sus cosillas. Entonces a mi la cara de chiste se me fue, pero esta conversación era por internet, y no había webcam que demostrara mi gesto. Él enseguida se desconectó para escapar de tener que darme explicaciones que yo jamás le reclamé.
En la segunda quincena de junio me llama y me dice que hace dos semanas estaba de novio. Que se sentía mal y avergonzado porque no me había contado antes, pero sentía que me tenía que contar. Sin embargo, a mí me costaba saber que ya no tenía mas oportunidad de nada.
Mi relación con él ahora se limita a una amistad basada en mucha confianza. Hace poco tiempo él estuvo acá y me contó lo que estaba haciendo, me contó de su trabajo y sus estudios, de que andaba bien con su novio, que se sentía mal porque se había peleado con un amigo de él que parece está celoso de que tenga novio. Y yo, a todo esto, sólo escuchando y aconsejando, siendo totalmente imparcial a toda la historia que tuvimos, que fue importante para mí, pero que ya no tiene lugar en la historia de ahora. Todas las explicaciones, las charlas y las aclaraciones que quedaron pendientes... no se concretaron y ya no quedan oportunidades para que se concreten. Entonces, me quedo con otra experiencia mas, de sentir algo por alguien, y dejar todo en un paquete con un envoltorío muy lindo, pero hueco en su interior.
Ahora no quiero apresurarme a conocer a nadie. Nunca tuve prisa en eso, y sólo quiero que las cosas se den. Lamento no haber actuado de otra forma, para que no se me escape la oportunidad de estar con la persona con la que parecía pasar algo interesante, pero lo dejo como una lección aprendida.
Ser amigo de él no es tan fácil, porque me sigue gustando, pero sigo encontrando ciertas cosas en él que no comprendo y no me gustán, pero que no tienen importancia a la hora de ver que es alguien especial para mí. Como no tenemos tanta comunicación, no es dificil seguir adelante y hacer de la mía.
Ojalá no tarde mucho en llegar alguien con quien compartir algo realmente lindo, porque no busco nada ligero y pasajero.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Se acerca el tiempo... "falta cada vez menos" (una frase estúpida que no puede faltar en una cuenta regresiva). Esta semana termino las clases, bien o mal las termino (o ellas terminan conmigo). Me queda un par de exámenes por rendir y ver si voy a pasar unas tranquilas vacaciones contento con lo que me correspondía hacer este año, o lamentándome de no haber hecho lo suficiente... todo depende de los resultados, pese a que mi conciencia está tranquila por aquello que yo puse mi esfuerzo.Y es que en la primera mitad del año me tomé un "medio año sabático" por así decirlo (iba a cursar a una materia únicamente, pero era tan poca mi voluntad en el estudio que la terminé perdiendo), con esto de destapar mi lado homosexual y animarme a explorar el territorio, entre gente y lugar de referencia gay. Comencé la segunda mitad del año conciente de que ya me había tomado el tiempo que necesitaba, pero que no iba a tomar mas tiempo porque sabía que debía volver a la responsabilidad del estudio. Y así fue como intenté mantenerlo, pese a que siempre escuchaba voces (internas y externas) que hacían referencia a mi vida sentimental, que no podía dejarla de lado... pero una vez más, quise hacer oídos sordos a ese lado de mi vida postergándolo por lo que implica el deber (tuve un par de intentos en conocer a alguien pero resultaron fallidos).
Estas vacaciones van a ser distintas, como vienen siéndolas desde las anteriores. Este verano cuento con carnet de conductor, y mi mamá no tiene problema alguno en darme el auto para las veces que quiera usarlo (es grandiosa ella, lo sé). Voy a estar en Ciudad1 disfrutando de la costanera, del rio, de mis amigos, de mi familia, del sol... de la paz y tranquilidad. Es cierto que me acostumbré a estar acá en Ciudad2, entre mis cosas, el departamento donde vivo, mis amigos, mi rutina, los lugares y la forma en que voy y vengo; pero una cosa no reemplaza la otra, y tambien quiero estar en casa, ser apapachado por mamá-santa que siempre me malcría con sus mimos, hecharme a jugar con mi perrita Candela (cuando pueda subo fotos de ella, es divina), quedarme en casa y mirar el techo simplemente o quizás hacer algo de lo que me quedó pendiente a lo largo del año.
Hace poco cuando fuí de visita a lo de Eliana, me contaba (entre tanto, tanto, taaanto que hablamos) que habló con su padre y que le estuvo contando sobre los amigos gays que tiene en esta ciudad. El padre parece haber entendido y estar a gusto con estas amistades que hizo (a tal punto que le dijo "me parece bien hija, porque para una mujer no hay mejor amigo que un hombre gay"), y le propuso a ella que invitara a estos amigos (entre los cuales estoy incluído) a ir de paseo por playas y hacer días de mar, para compartir mas intimamente entre nosotros.

Por otro lado, Santiago y Fabián tienen ganas de que hagamos un viaje tipo "excursión gay" (bueno, no creo que sea la forma de llamarlo) para pasar un fin de semana entre los tres de visita a Buenos Aires y conocer los boliches (discotecas o antros) gay de la gran ciudad. Ellos están dispuestos a entregarse a la lujuría que ofrecen aquellos lugares, y la verdad que la idea parece muy jugosa y tienta demasiado, jeje. Además, un viaje entre amigos... ¿qué mejor que eso? Nunca tuve esa experiencia.
Aparte de todo tengo que viajar a Comodoro Rivadavia, porque por allá tengo gran parte de familiares (toda mi familia viene de allá), y tengo pensado ir a visitar a mi abuela, mis tíos, primos, mi hermano (que tiene 15 años más que yo) y sus dos hijos (mis queridos sobrinos - 3 y 7 años). En general acostumbramos a pasar las fiestas de Navidad y Fin de Año entre familiares, pero la última vez mi mamá anunció la separación del matrimonio con papá, por tanto este año es distinto. Mi mamá decidió pasar las fiestas en Ciudad1, y no viajar para ver a los familiares, porque esas reuniones -sobretodo en estas fechas tan críticas y agitadas- suelen ser generadoras de malestar y conflicto entre familias si las cosas están un poco tensas (y lo están, con la mujer de mi hermano). Ella ya realizó su correspondiente viaje de visitas para El Dia de la Madre, mientras yo me tuve que quedar en Ciudad2 por el estudio, entonces dijo que me pagaría el pasaje para ir a visitar a todos porque me queda pendiente. Pero no pienso pasar mas de una semana allá, porque siempre que viajábamos para las fiestas pasábamos mucho tiempo y se volvía realmente aburrido, porque estaba entre los peques (mis primitos y mis sobrinos) o entre mis tíos y todos ellos, que si bien me gusta verlos un rato, pasar todo el día sin hacer nada lo hace bastante "embolante" (aburrido).
Además de todo tengo que pasar tiempo en Ciudad1, porque es la verdadera idea de las vacaciones. Tengo que estar tiempo con mi mamá y con mi papá. Además tengo propuesto hablar varias cosas con ellos (entre todo, mi sexualidad), porque quiero dar un giro a mi relación con ellos y empezar a confiarle mis secretos, porque llegué a un punto en que maduré y no voy a dejar que se me pase el tiempo sin permitirme acercarme más a ellos en cuanto pueda, si ellos no impulsaron (o yo no les permití) ese acercamiento anteriormente.

Y ni hablar de mis amigos del secundario, que tambien van todos a pasar las vacaciones a Ciudad1 y no puede faltar "el reencuentro". Juntarnos a charlar, reirnos un poco, contar lo que hemos hecho en el año, recordar viejos encuentros, viejas tardes en el colegio secundario, irnos a la playa del balneario mas cercano o cualquier otro plan que podamos llevar a cabo. Encima me he enterado que ha pasado la bola del comentario de mi homosexualidad y la de Ariel, por culpa de un chico que tuvo un conficto con él (y yo la ligue de rebote al parecer, porque mi relación con este chico era neutra - pasé mucha furia y pena tambien al enterarme del suceso, pero ahora es algo de menor importancia). Y a costa de esto, tengo que empezar a contar qué es lo sucedido... no tengo en vista negar nada, porque sé con quienes voy a hablar. Pero no me gustaría que se enteren mis cuatro amigos de El Barrio.
Y así es. Muchos proyectos, muchos planes, mucha gente para ver... creo que no voy a tener tiempo de aburrirme. Además, entre otras cosas quiero leerme un libro para aprender a usar Photoshop (cosa que no pude hacer en el año), leer algun libro interesante (una novela quizás), y no permanecer muy lejos de internet (podría ser perjudicial para mi salud, jeje..) - además, más que nunca quiero seguir con mi blog en las vacaciones e ir contando, entre todo, lo que vaya surgiendo.
lunes, 1 de diciembre de 2008
Este post lo hago con la idea de hacer un esquema de las personas mas importantes en mi vida, las que mas influyen, con quienes mas me relaciono. No tengo idea como saldrá esto en el blog, pero quizás sean de las mas nombradas. De por sí son muy importantes para mí, por eso quizás deba al menos mencionarlas.Cuando era mas chico, me era mas fácil relacionarme con chicos menores que yo, por tanto mi grupo mas íntimo de amigos en un principio fue de chicos/as de 2-3 años menos que yo. Entre ellos están:
· Esteban. Es un chico muy introvertido. Es sensible también y muy individualista, en el sentido de que le es mas fácil escapar de todo aislándose. Fue de los primeros que conocí cuando viví alla en El Barrio. De hecho, mi casa estaba pegada a la de él. Yo creo que es gay, pero pese a que yo le confese sobre mi bi-sexualidad, no se ha atrevido a darme pista alguna de su parte. Tiene 16 años.
· Carla. Ella vive donde era del otro lado de mi casa (osea, mi casa estaba entre la de ella y la de Esteban). Tiene 16 años. Ibamos al mismo colegio primario, pero por supuesto a distinto curso. Siempre tuvimos buen trato. Cuando empezó el secundario, empezó a cambiar ella y a cambiar de amigos. Nos costó aceptar su cambio –es más, extraño como era antes- pero está todo bien.
· Ignacio. Es el mas chico de todos, apenas cumplió 16 años el mes pasado. Es re divertido, pero con él no se puede hablar nunca enserio. No se toma las cosas con demasiada importancia. Le gusta aparentar y hacerse el chico “popular”. Cuando está conmigo suele ser como fue siempre. Antes que todo es muy gracioso. Mi relación con el es particular por el hecho que siempre sentí por él una gran atracción sexual, y nuestros hemos tenido buenos roces, aunque él apunta a ser heterosexual “bien machito” (o por lo menos de eso se las dá).
· Daiana. Tiene 17 años. Es alguien especial para mí. Hasta el dia de hoy, es la única persona con la que me puse de novio. Desde que pasamos por esa relación, empecé a sentir cosas inexplicables, por quedar realmente enamorado de ella. Creo poder decir que ya superé lo que ocurrió entre nosotros hace ya casi 4 años, pero si pudiera repetirlo, lo haría. Nuestro noviazgo duró solo unos pocos meses, pero antes de eso fueron años de amistad fiel y de confidentes, unidos como nadie mas. Es una persona que lamenté mucho que se haya ido de mi lado.
En el colegio secundario tardé bastante tiempo hasta poder adaptarme (3 años diría) y poder encontrar mi lugar en un grupo de amigos que formamos. En los últimos dos años del secundario hicimos un lindo grupo que después se disolvió porque cada uno tuvo que encarar distintos rumbos, yendo a parar a distintas ciudades para estudiar lo que cada uno deseaba. Dos amigos de ese grupo vinieron a estudiar a Ciudad2, y por suerte (aunque a las patadas) seguimos manteniendo a la amistad:
· Cintia. Era la chica mas reservada, mas callada, mas tranquila y mas estudiosa en el secundario. Empecé a tratarme mas con ella en el último año del secundario cuando hicimos viajes juntos para decidir qué carrera estudiar y en donde. En estos días estamos terminando de cursar la misma materia porque nos anotamos juntos, ya que esa materia coincidía tanto en su carrera como en la mía (porque estudiamos cosas muy distintas). Por suerte ha cambiado un poco (para su bien) y ahora es un poco mas social y comparte un poco (no mucho) sus sentimientos.
· Ariel. En el secundario teníamos trato, pero no tan cercano. Siempre sospeché de su condición sexual, pero nunca hice referencia al tema. Este año nos encontramos en el boliche gay de la ciudad y desde entonces las cosas se aliviaron un montón y pudimos confiarnos muchas cosas más, y empezar a llevar adelante esto de la sexualidad, entre los dos (importante para nosotros porque nos conocemos de todo el secundario). Mi relación con él es inestable. Desde que admitió ser gay, pasó por muchas cosas, y su estado anímico también paso a ser muy inestable. A veces nos encontramos distanciados sin alguna razón en concreto, pero somos concientes que nuestra amistad sigue adelante.
En el ambiente gay de Ciudad2 tuvimos la oportunidad de conocer chicos y chicas homosexuales y así conformamos un grupo lindo, que si bien no estamos tanto tiempo todos juntos, no falta ocasión cada tanto para un encuentro grupal y disfrute en común. Lo que me gusta de estas personas es que son distintas del resto de los que se suelen ver en la comunidad gay de acá, y puedo valorarlos también por la compañía y el afecto que me brindan. Ellos son:
· Victoria. Es una chica re bonita. Se mete en sus buenos lios, entre lesbianas, pero tiene mucho encanto. Muy divertida, muy social, muy agradable y re buena persona.
· Fabian. Es un chico sensible, introvertido, se guarda sus problemas, pero siempre tiene algún consejo al escuchar los problemas de los demás. Es una gran persona. Me gusta de él que me identifico con varias cosas, y comparto ciertos puntos de vista. Siempre me tiene presente para cualquier cosa que hace.
· Santiago. Nos conocimos porque alguien que sabía que yo era de Ciudad1 (como él) le pasó mi correo electrónico. Junto a Fabián somos un trío que sabe compartir ratos, y nos estamos escuchando uno al otro constantemente. Es un chico extrovertido, simpático, con su buen levante (y sus buenos líos que le acarrea) pero también con unas ideas bien centradas y sus objetivos bien claros.
· Eliana. Ella es heterosexual. Tambien viene de Ciudad1. Es re buena mina, buena consejera, siempre escuchando y brindando todo el apoyo que pueda. Le gusta ver a todos unidos y que las cosas marchen de maravilla. Es re sencilla como persona y muy divertida. Es muy bonita y con sus chicos se mete en algunos dramas, pero siempre está todo bien. A ella también la conocimos acá en Ciudad2. Dice que tiene debilidad por los gays, se lleva muy bien con ellos y tiene varios amigos en esa condición sexual, por lo que haberse encontrado con este grupo no la tomó por graaan sorpresa.
Por ahora esas son las personas que tengo para nombrar. Son los mas cercanos y con quienes mas comparto. Puede ser medio confuso distinguirlos a partir de esta simple descripción, pero a medida que aparezcan en distintos relatos, se va a ir amoldando su perfil a quienes son estas personas en la concreta realidad.





